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viernes, 22 de febrero de 2008

Director 2008.02.22

Bueno… Parece ser que el próximo lunes podremos ver y escuchar el primer acto de teatro entre los dos candidatos que pueden ocupar La Moncloa. ¿Y porqué digo “primer acto de teatro”?, me preguntarán ustedes… Porque me repugna la idea de que todo cuanto vamos a ver y escuchar está pactado y muy pactado.
El tema económico hay que tocarlo pero de forma muy suave y sin dramatizar. (Esto ya lo habrán podido comprobar en la noche del pasado jueves, entre el actual Ministro de Finanzas y el aspirante a serlo: el que por cierto, el señor Rajoy, como máximo responsable, permitió que sus asesores le pusieran una mordaza y le obligaran a decir que el señor Solves es un gran Ministro de Economía. Y si es un buen Ministro de Economía, ¿qué diablos hace el Partido Popular presentando un candidato para que gerencie el futuro económico de España?).Otro punto es el de que se estén quedando sin trabajo cuatro mil personas diarias no hay que darle mucha importancia… puesto que con decir que a partir del mes de abril o mayo las cosas mejorarán, nuestros ingenuos votantes se lo creerán a pies juntillas. El que nuestro Presidente siga conversando y negociando con la Organización terrorista ETA, no es ningún acto de traición sino –según sus acólitos- una obligatoriedad que le exige el pueblo español. El problema de la vivienda no es necesario tocarlo, ya que las madres españolas están encantadas con que sus hijos sigan en casa hasta que comiencen a sentir los síntomas de la artrosis. Y en cuanto a que sigamos compartiendo mesa y mantel con aquellos dirigentes políticos de determinados Países que nada positivo pueden darnos y les sigamos dando la espalda a los Estados Unidos de Norteamérica y a los más prometedores europeos, como lo son Alemania, Francia, Inglaterra e Italia… es fácil comprender lo que nos traerá el futuro inmediato.
Por favor, señores Zapatero y Rajoy, dejen de hacer el tonto, evítennos estos astronómicos gastos de campaña electoral, puesto que ustedes y nosotros sabemos que los votantes no van a variar el voto por muchas piruetas que hagan sobre un hipotético trapecio o por muchos insultos que se crucen entre ustedes, e insulten a las familias, y desentierren los cadáveres de un solo lado o traicionen a la Patria y a los españoles. Los pocos votantes que acudiremos a las urnas, el próximo día 9, ya lo hemos decidido. Así que dejen de gastar el dinero de los contribuyentes y pónganse a gerenciar el País, que trabajo tienen hasta la quedar agotados.

viernes, 4 de enero de 2008

Director 2880.01.04

Disculpen ustedes, pero sigo pensando, hasta que no se me demuestre lo contrario, que los políticos nuestros (sean del Partido que sean) nos tratan a los potenciales votantes como si fuésemos acémilas o caracoles o avestruces. Para esta especie de semidioses o de dioses de paja nosotros debemos tener la misma consideración que le tienen los “cobradores del frac” a los deudores: ninguna.
Vamos a ver si soy capaz de explicarme y que ustedes me entiendan… incluso mis fieles detractores, a los que también les deseo próspero año y que me sigan con tanto ardor, como hasta el presente.
En el mes de diciembre han pasado a las listas del INEM 35.000 trabajadores (me quedé corto en 8.000… y aún así se me llamó exagerado). Pero eso no me importa. Lo que de verdad es importante y lamentable es que esa pobre gente se enfrenta a un futuro desolador porque mucha de ella trabajó sin darles de alta en la Seguridad Social, ya que en una gran parte del sector de la Construcción las leyes se pasan por el arco de Triunfo. Y se pueden permitir ese lujo, porque todo político que quiera seguir disfrutando del sueldo, del coche oficial y de los guardaespaldas, debe seguir disfrutando de lo que los contribuyentes le damos a cambio de que incumpla con las obligaciones inherentes al cargo, ya que el o los propietarios de tales Constructoras sólo tienen que levantar el teléfono, ordenar a quien corresponde que le acepte la dimisión obligada… y adiós a la prepotencia, al menosprecio y a la buena vida funcionarial.
Este dato es un pequeño cebo, cara a las elecciones. Pues lo que se está ocultando es que al caer en picado la construcción, el mínimo de despidos que están a la vuelta de la esquina rondarán los 200.000: lo que traducido a número de viviendas, serán unas 100.000 que dejarán de construirse.
Pues bien. Ustedes ya han escuchado a nuestro Ministro de Trabajo cuando escapando de la quema y a pie de escalinata nos dijo que no tenemos que preocuparnos, puesto que esta pequeña recesión durará lo que dura una borrasca en verano. Para tal insensato el progreso de España está garantizado… y lo triste es que muchos de sus votantes así lo creen o quieren que el resto lo crea.
¿Entienden ahora por qué inicié este comentario denunciando que nos están tomando el pelo?... Supongo que todavía aquellos que llevan un cuarto de siglo viviendo del cuento, a costa de las demás regiones, seguirán aplaudiendo a unos dirigentes que, al igual que ellos, han vivido unos 45 meses como las plantas parásitas… y con la esperanza de que esa inutilidad no les caduque jamás… o en el peor de los casos que dure otros cuatro años más.

martes, 11 de diciembre de 2007

Director 2007.12.11

Al tener contacto, como tengo, con alumnos que están iniciando o terminando la carrera de periodismo; un buen número de ellos me preguntaron y siguen preguntando cómo es que me gusta la especialidad política, dentro del mundo de la información. Y antes de darles la única respuesta que tengo, y como buen gallego, abro interrogación: “¿acaso no os gustaría saber porqué existen menos corresponsales de guerra que tertulianos políticos?”.
Recuerdo ver en los ojos de una becaria que terminará su carrera de Periodismo en mayo o junio próximo, la misma expresión que tuve yo en Zaragoza ante mi director, don Ulpiano Vigil Escalera (UVE era su pseudónimo), cuando nos lanzó esa pregunta en el tercio de la década de los 50. O sea, los 50 del siglo pasado, que todavía no le permitían al anterior milenio coronarse.
Cincuenta años más tarde, con todo un bagaje cultural bastante pesado, y sobre la máquina de escribir (hoy sustituida por un maldito ordenador), siento el mismo escalofrío que por aquel entonces. Porque decir nosotros (quienes nos dedicamos a contar realidades o a levantar acta de falsos testimonios) que el peso lo llevamos sobre los hombros es distorsionar la verdad. Nosotros, si queremos ser honrados en nuestra profesión, el peso lo llevamos sobre los pies y sobre las yemas de los dedos… y olvidándonos de las dos cámaras de fotografía, como son los ojos, a los que castigamos sin medida a lo largo de nuestra vida laboral y privada.
Pues bien. Regresando a la pregunta de un poco más de medio siglo de antigüedad, les diré que para ser corresponsal de guerra hay que tener un equilibrio físico y psíquico extraordinario. Y además, un sentido del sacrificio tan amplio que lo importante es lo que tenemos ante nuestros ojos; no lo que quisieran ver y oír los demagogos, los accionistas del medio informativo que representamos y los políticos que lo dirigen. Mientras que el tertuliano es un ser inteligente y una especie de sicario que apuesta siempre por aquel que le firma el cheque, sin importarle lo que cada quien pueda opinar sobre él. De ahí que sea mucho más fácil estar sentado y alejado de las balas… que jugarse la vida en busca de la verdad que pocos conocemos.
¡Ah!. Les prometo que quise ser corresponsal de guerra, pero no reuní las condiciones indispensables para serlo: mi índice de inteligencia y el de sacrificarme por los demás no llegó al aprobado.