viernes, 19 de diciembre de 2008

Director 2008.12.19

Señoras y señores. Una vez más hago hincapié en los comentarios que se adelantaron, a través de esta Emisora, sobre el estallido de la “burbuja de la construcción” y sus fatales consecuencias. Comentarios que se emitieron en el mes de septiembre de 2007. O sea, con 13 meses de diferencia sobre el reconocimiento por parte del Gobierno Nacional.
Y el otro, en cuanto a las elecciones gallegas, que hemos estado dando a partir del viernes pasado: 12 de diciembre. Incluso, anteayer, comenzamos diciendo que faltaban 73 días para las esperadas elecciones. Y ya pudieron comprobar que no nos hemos equivocado; ya que nuestro Presidente de la Xunta de Galicia, don Emilio Pérez Touriño, lo ha anunciado oficialmente a mediodía de ayer, en sesión solemne. Por lo tanto, al día de hoy, ya sólo faltan 71.
Y es que dicha fecha estaba cantada de antemano, puesto que en ese día los gallegos no sabremos todavía las cifras exactas del descalabro laboral y económico que comenzará a generar el venidero 2009, una vez se nos den a conocer los porcentajes negativos que la actual situación está generando en España, cuando Alemania y Francia inician la subida de la rampa que los sacará del pozo en el que Europa también ha caído. Y como dijimos el pasado miércoles –antes, repito, de que el señor Touriño las adelantase al 1º de marzo próximo- si quienes vamos a votar ese día supiésemos la verdad de la verdad, pueden estar seguros que muchos de nosotros romperíamos la papeleta que llevaríamos embolsada y en la mano… y con algún que otro pesar la cambiaríamos, porque lo que todo pueblo sensato y responsable busca siempre es el porvenir de sus seres queridos y, por ende, el de su “patria chica”. Jamás, un pueblo inteligente y libre, como somos los gallegos, se dejaría embaucar con mentiras y frases grandilocuentes… aunque las hayan dicho los representantes de nuestro pensamiento político, salvo aquellos que bienviven a costa de nuestro sudor y lágrimas.
Es posible que al oírme o leerme en nuestra página electrónica, vuelvan a tildarme de agorero, de amargado y de no sé cuantas cosas más… pero la realidad, tan tozuda ella, es la que nos va marcando el destino. Y ese destino, por culpa del intercambio de nuestros votos, no está lamentablemente en nuestras manos, sino en las manos de quienes quieren gobernarnos. Y no lo está, mientras no se cambien las reglas del juego y seamos nosotros, el pueblo liso y llano, los que decidamos democráticamente quien y quienes queremos que nos dirijan el futuro de nuestros hijos y nietos. Que conste que con esto no quiero decir que los pactos entre Partidos Políticos sean ilegales. En absoluto. ¡Es legal!...Pero, lo único que quiero decirles es que el sistema “Dom”, el que se aplica en nuestra amada España, es un sistema antidemocrático. O sea que de nada o poco vale que nos molestemos en ir a las urnas; puesto que serán los Partidos Políticos los que decidirán al final quienes ocuparán los puestos de máxima responsabilidad… a espaldas nuestras, claro está.
Por consiguiente, yo propongo y lucho porque en todas las elecciones haya una segunda vuelta, donde los dos Partidos que han obtenido el mayor número de votos a favor, se enfrente a una segunda votación del pueblo. Y de esa manera, totalmente democrática, se evitan las ventas de nuestros votos… y se evitan los grandes focos de corrupción.
Luís de Miranda.