jueves, 28 de febrero de 2008

Director 2008.02.28

Tal día como hoy, pero del año 1981 se ha ido de esta decepcionante selva, llamada mundo, uno de mis grandes maestros de la comunicación. Y ese gran maestro, con el que estuve durante tres años, día a día a su lado, se llamó y se llamará por mucho tiempo, don Álvaro Cunqueiro.
Don Álvaro Cunqueiro, junto con don José María Castroviejo y don José Filgueira Valverde, fueron quienes me mostraron el camino de la comunicación, del amor a la Galicia no fanática y de la honradez profesional… aunque me haya costado el tener que salir de España, en un corto plazo de 48 horas, puesto que los acólitos de don Manuel Fraga Iribarne tenían orden de detenerme… por ser demócrata. De ahí que me enfade cuando algún insensato me coloque una etiqueta que no merezco y sin conocerme íntimamente, ya que ese personaje escondido tiene la fortuna de vivir una etapa de la Historia de España donde por injuriar o insultar no pasa nada, ya que la patrona está ebria o de viaje. Distinto sería si hubiese vivido otro régimen, donde esos calificativos o insultos le costasen la cárcel… y antes, un interrogatorio a lo cubano… o tal vez lo que actualmente piden los radicales para impedir que otras voces distintas a las de ellos puedan escucharse.
Estoy casi seguro que si cualquiera de esos tres grandes gallegos leyesen u oyesen lo que tenemos que soportar quienes no somos pasto de ningún Partido Político, sentirían vergüenza ajena y sufrirían la gran decepción de sus vidas. Porque lo que ellos arriesgaron por Galicia y su gente, con la realidad presente, no tiene nada que ver. Aquellos ilustres maestros y caballeros soñaron con unos gallegos responsables, honrados y decentes, como todo padre deseó para sus hijos. Y no unas bandas de fanáticos, sin el mínimo conocimiento de la Historia de esta región española ,ya que lo único que saben hacer es crispar a quienes no piensan como ellos e insultar a cuanto se mueve fuera de sus dominios, porque unos pocos trasnochados les han transmitido una Historia y unos hechos que jamás han existido.
Señores Cunqueiro, Castroviejo y Filgueira Valverde, me alegro por ustedes que no pueden presenciar este deterioro de una Galicia humilde, pero honrada; de una Galicia que fue orgullo de los Cinco Continentes; de una Galicia acogedora e integradora; de una Galicia que estos iluminados están destruyendo día a día por querer aislarla del resto del mundo.
Que ustedes, ilustres gallegos, y aquella Galicia descansen en paz… y muchas gracias por sus legados.
Luís de Miranda.