jueves, 6 de marzo de 2008

Director 2008.03.06
Mañana a las 24 horas finalizarán estos cuatro años de una guerra mediática, como pocas veces se vivirá en ningún lugar del mundo: mentiras, descalificaciones, amenazas de muerte para quienes no profesan la ideología de la izquierda o la secesión y búsqueda para sacar del espectro político a un Partido que cuenta con cerca de 10 millones de votantes: prácticamente el 50% de la población con derecho a acudir a las urnas.
A quienes condenamos cualquier método de agresión física o cualquier forma que no permita el cumplimiento de los 169 artículos de nuestra Constitución, nos preocupa muchísimo. Y sobre todo que desde las 24 horas del día de mañana hasta las 8 horas del día domingo, no volvamos a vivir la violación de las horas de reflexión, contempladas en nuestro sistema político; ni tengamos que llorar la pérdida de equis ciudadanos, para que por efecto rebote o por miedo al miedo se beneficien unos terceros, como regalo adelantado al Día del Padre; ni volvamos a revivir la situación española desde 1934 en adelante, porque unos irresponsables hayan dividido de nuevo a nuestra población en españoles buenos y españoles malos.
Tambien queremos recordarles a aquellos que sabidos los resultados reales (los que nada tienen que ver con las decenas y decenas de encuestas envenenadas y en una sola dirección), y si en verdad queremos llegar a ser un País democrático, no recurran a la venganza y a las defenestraciones: simplemente digamos que se han equivocado. Ya que de echar mano a la “catana de la venganza”, tendrían que degollar a ese 95 ó 96% que están viviendo cual parásitos… o al 5 ó 6% de los que han dado con sus huesos en los calabozos de la Seguridad Nacional…porque esa sería otra prueba de que en nuestra hermosa España todavía no ha llegado la democracia.
Si de verdad sentimos la necesidad de entrar en la lista de Países democráticos, empecemos por respetarnos los unos a los otros y dejemos el odio y la venganza para aquellos que sueñan con cualquier tipo de dictadura. Porque, aunque lo neguemos por cuestiones demagógicas, la dictadura es un plato exquisito que todos queremos saborear… pero con una sóla condición: “que formemos parte del poder; jamás, del pueblo liso y llano”. Ejemplos, China, la antigua URSS, Corea, Cuba, Bolivia, Venezuela y la larga lista de Países de África: desde Marruecos y Argelia hasta Madagascar.
Luís de Miranda.