viernes, 7 de marzo de 2008

Director 2008.03.07
Les doy mi palabra de honor que cuando lleguen las doce de la noche del día presente caeré en un profundo sueño que me llevará por los confines del más allá de mi propia inteligencia: donde quiero creer que está la residencia de mis antepasados… y la futura mía… y la de todos los humanos de buena voluntad, también. Y una vez en los brazos de Morfeo, le pediré al Dios de los dioses que no me vuelva a castigar tan duramente, como lo Ha hecho esta vez.
Sin embargo no podremos evitar las discusiones que presenciaremos entre unos fanáticos y otros: parecidas a las que suscita el resultado de los partidos de futbol (cuando juegan entre ellos) del Real Madrid y del Barcelona. Porque no debemos olvidar que el día 10 se dirigirán a todos nosotros los Secretarios Generales y/o portavoces de los 23 Partidos Políticos , después de analizar los resultados de las votaciones que han obtenido cada uno de ellos, y nos dirán –sin el menor pudor- que están muy satisfechos, puesto que el pueblo soberano e inteligente les han dado su apoyo y confianza. Pero lo que no nos dirán es que aquellos que obtuvieron las suficientes papeletas para hacer de “Partido-bisagra”, se venderán, cuales prostitutas, con tal de que les dejen participar en el vaciado de las arcas nacionales: la idea de que les llevó a participar en estas u otras elecciones es por el bien de las Comunidades, no se corresponde con la realidad… y ustedes lo saben… salvo que formen parte de la nómina o dependan de sus subvenciones. Entonces, y sólo entonces, desde el plano de las debilidades humanas, comprenderé que forman parte de los que viven de rodillas: lo cual, me entristece.
Esto no quiere decir que en el amplio espectro de los políticos españoles no haya –que sí los hay- grandes profesionales y sobresalientes intelectuales que sí han elegido el camino de la política, por vocación, lo que no les causaría ningún trauma si en un espacio corto o largo de tiempo tienen que regresar a sus puestos de origen. Lo que yo censuro y temo es a aquellos “don nadie”, que no tienen donde caerse muertos y se metieron a políticos… como único recurso para subsistir; ya que por ellos mismos nadie los contrataría. Y pareciera, sólo pareciera, que estos individuos se multiplicaron como las cucarachas, desde que don Adolfo Suarez (el gran Presidente de la España del siglo XX) nos mostró el camino de la democracia: camino que, para nuestra desgracia, nos da miedo… y así nos va.
Luís de Miranda.