martes, 4 de marzo de 2008

irector 2008.03.04

Director 2008.03.04
Cuando la corrupción se lleva hasta extremos incalculables, suelen pasar dos cosas. Una, que el propio pueblo reaccione y termine sacando del poder a aquel que la ha promovido o consentido. (Aquí, en España, fue la defenestración y la pérdida del poder de don Felipe González Márquez). Y la otra situación que puede darse es la que tuvo lugar en Venezuela, con dos golpes de Estado, comandados por el ciudadano Hugo Chávez., que con la ayuda de un pueblo harto de latrocinio por parte de los dos principales Partidos Políticos “A.D:” y “COPEY”, lo llevó hasta lo más alto del poder: el Palacio de Miraflores
Pues bien. Aquel Comandante, con la Biblia en una mano y en la otra una pistola, supo poner a todo aquel que seguía añorando con la corrupción perdida, en el filo de la navaja, recurriendo a que las peleas y las muertes las provocasen sus filiales y adeptos, así como al cierre de diversos medios de comunicación por haber recurrido a la libertad de información, que hasta entonces tuvieran.
Por otro lado, el Comandante Chávez se encontró con el más grande “boom” del petróleo, con una “faja del Orinoco virgen” cuyo cálculo es de no sé cuantos trillones de barriles de extra-pesado, que sitúa a Venezuela emparejada con Rusia o, de no ser así, pasará a ser la Nación con la mayor reserva del mundo. Y para poder comercializar todo eso, cuenta con las dos refinerías de Punto Fijo, en el Estado Falcón y la de Morón, en el Estado Carabobo, amen de las de la ruta hacia las Guayanas.
Pues bien. Todo este potencial económico (sin mencionar las minas de oro, diamantes y bausita) le sirvió y le sirve al Comandante Chávez a comprar las deudas y las voluntades de los Países latinos. E incluso, a algunos de ellos mandarles petróleo a bajísimo precio… y a pagar cuando les venga en gana o a no hacerlo: invita la casa.
Desde que este hombre llegó a La Casona, a los Estados Unidos de Norteamérica se les presentó un problema de difícil solución; el que con el paso del tiempo se puede engangrenar, recurriendo a la terminología de los duchos en la Medicina. Y máxime , cuando este iluminado apoya económicamente al grupo “narco-terrorista” de las FARC., con todo el descaro del mundo, y ocultando en la selva venezolana a los secuestrados… pero dejando creer a quienes no conocen la idiosincrasia de esos pueblos que los secuestrados están a buen recaudo en la selva colombiana. ¡Mentira!. El guardián de esas pobres víctimas es el propio Chávez.
Anteayer habrán podido oír las órdenes que el Comandante Chávez le dio al Alto Mando de las Fuerzas Armadas y a todo el personal de la Embajada de Venezuela, en Bogotá, pues su intención es entrar en guerra con la vecina Colombia, y hacer una gran demostración del poder destructivo con que cuenta la tierra de Bolivar, aun sabiendo que en número de unidades y hombres, Colombia es superior.
¿Cuál es la postura que deberá tomar los Estados Unidos de Norteamérica para que no se desestabilice la zona y el Comandante Chávez se erija en el salvador de las Américas latinas?... Pienso que tendrá que apoyar y ayudar a Colombia, sin complejo de ningún tipo, como en su día tuvo que hacerlo en la Isla de Grenada; ya que de no hacerlo, el mal llamado “patio trasero de EE.UU:”, se convertirá en un avispero incontrolable. Y una vez sacado de en medio a los EE.UU., el Cono Sur (Argentina, Chile y Uruguay) y la “Gran Colombia” se irán a por el dominio del bajo Perú y Ecuador , completando la egemonía del Pacífico,… y encontrándose de bruces con el que quiere ser el “clonado” de Simón Bolivar.
Esperemos que los EE.UU. de Norteamérica, convenzan a los EE.UU. do Brasil, y juntos acaben con los intentos de expansión del socialismo radical de Hugo Chávez, así como de ese poder bélico que está a punto de mostrarnos.
Si en Caracas pudimos ver como los cadáveres de sus hermanos de raza se los llevaba el río Guayre, en su primer golpe de Estado, ¿qué masacre no hará con un pueblo odiado por los venezolanos, desde el mismo día que llegan a este mundo?. Recordemos aquellas pintadas donde podíamos leer “si matas a un colombiano, vivirás un día Pepsi”. Y los chavistas, a la llamada del Comandante, no lo dudarán un instante.
Desgraciadamente, este es el futuro que les espera a los pueblos que apoyan y aplauden a dirigentes desequilibrados, enemigos de la democracia: los que no aceptan otras ideologías que difieran de las suyas, los que son capaces de sentarse con guerrilleros y entablar amistad con los más destacados asesinos del siglo XX… y también con los más corruptos.
Luís de Miranda.