sábado, 1 de marzo de 2008

Director 2008.03.01

Director 2008.03.01
Bueno… De hoy en una semana, con el permiso del señor Ministro del Interior (en funciones) estaremos en las horas de reflexión, salvo que permita a los anti-demócratas a que convoquen manifestaciones fascistas o hitlerianas, como lo hicieron hace cuatro años… para acongojar de nuevo a los votantes y decirnos a los indecisos que si gana la derecha se acaba el “pacto del Tinell” e implantarán en España el respeto que los Países democráticos sienten por el pueblo. Porque si a partir de un plazo no superior a los nueve días, resulta que son los españolitos de a pie los que deciden que debe ocupar La Moncloa aquel representante del Partido Político que obtuvo la mayor cantidad de votos a favor… todo este sistema de corrupción legalizada se viene al suelo y quienes no representan a casi nadie dejarán de ser los que mangoneen al 80% de los votantes: algo que sólo se les pudo ocurrir a mentes que jamás aceptarán la democracia y esconderán su inmoralidad bajo el nombre de “sistema d’Hom”.
Es cierto que quizás hubo un momento en la España que no creen esos mismos, que para calmar los ánimos y la sed de venganza se haya recurrido a este sistema no democrático. Pero una vez que dimos un maravilloso ejemplo de paso de una dictadura a una posible democracia (o algo similar), y que fuimos felicitados por los Países democráticos, resulta que poniendo cara de “yo no fui” y mirando para otro lado, volvimos a instalar otro régimen (el que vivimos actualmente) tanto a nivel regional o autonómico como a nivel nacional… Y lo más vergonzante es que tenemos una Constitución tan atractiva, que todo el mundo –desde el primero de los españoles hasta el último- le encanta violarla y limpiarse los mocos con ella. Y las pruebas las tenemos en los estatutos que cada región se va sacando de la manga, sin que el garante del cumplimiento de la Constitución… diga o haga algo, al respecto.
Otra prueba de que todavía no está instalada en España la democracia, son nuestros propios comportamientos. ¿Ejemplos?... Grabemos los mítines y escuchemos, una y otra vez, a nuestros ex Presidentes de los Gobiernos de España, a los Secretarios Generales de los Partidos Políticos que admiten los medios informativos, a los tertulianos de las Emisoras de Radio y/o Televisión que ustedes quieran, etc, etc.
Señoras y señores. Nos guste o no, nuestro problema está ubicado en que todavía no somos capaces de aceptar a aquellos que no piensan y actúan como los vecinos de otros barrios. Por consiguiente, como decía nuestro inolvidable don Felipe González Márquez, que nadie me censure cuando me despido preguntando “que me gustaría que alguien me presentara a la dueña del burdel”.
Luís de Miranda.