lunes, 8 de septiembre de 2008

Director 2008.09.03

No acabo de entender esta reacción en contra de la instalación del “carril bus”, cuando cualquier ciudad que se precie de tal potencial aplaudiría hasta que las palmas de las manos enrojeciesen, puesto que todo “carril bus”, como muy bien argumentan nuestro edil, don José Nogueira, el señor Prada, Director de la Compañía de Tranvías yu el representante de los taxis, descarga la circulación interna de coches particulares y por consiguiente los trayectos se hacen más cortos en el tiempo. Y es que si en una ciudad los servicios públicos funcionan y nos trasladan de un lugar a otro de la villa en tiempos razonables, una gran mayoría de usuarios dejaríamos el coche en nuestro domicilio, con lo cual, reduciríamos gastos, bajaríamos los índices de contaminación y lograríamos, en definitiva, un mejor y más saludablevivir.
Otro punto que no entiendo, y que me sorprende que ciertos representantes de la ciudadanía, a través de las Asociaciones de Vecinos, es que argumenten que “con la instalación del carril bus no se puede estacionar en doble fila, mientras hacemos una determinada compra o simplemente tomamos café”. Vamos a ver, queridos amigos. ¿Desde cuando le exigimos a nuestros representantes municipales, que tenemos derecho a estacionar en doble fila?... ¿Es que hemos perdido el sentido o es que queremos instaurar la anarquía?... Por favor, acostumbrémonos de una santa vez a acatar las normas de convivencia y aceptemos con orgullo el progreso de las grandes urbes, porque La Coruña de hoy no es aquella de los años 1955 y 56 cuando nuestro entonces Alcalde, don Alfonso Molina Brandao, contrataba a un guardia municipal de tráfico de Madrid, para que durante el mes de agosto nos enseñase a los peatones y a los conductores a respetar las reglas de tráfico. Y ahora, cincuenta y tantos años más tarde, resulta que aún habiendo conocido personalmente o a través de la Televisión muchas ciudades , nos negamos a aceptar un carril para autobuses y taxis… porque de esa forma no podemos estacionar en doble fila.
¿De verdad en La Coruña de mis amores nos queremos comportar como gente poco civilizada y negada al progreso?... Pues a esos pocos, apoyados por simples demagogos, me permito decirles que si desean vivir como en la España profunda de principios del XX, ya saben lo que tienen que hacer.
Y a ustedes, los representantes vecinales que intentan negarle al señor Nogueira una de las buenas normas salidas de María Pita , prefiero guardarme lo que pienso de ustedes. Sólo me quedo con el esperpento de “es que así no se puede estacionar en doble fila para tomar un café”.
Hay que ser un perfecto irresponsable para argumentar semejante barbaridad.
Como verán, señoras y señores radioyentes, desde que nos sacaron de las alpargatas y de los zuecos de madera y nos permiten decir no…. Pues NO para todo lo que se mueva.
¡Qué ingratos somos, a veces, con quienes nos gobiernan!.

Luís de Miranda