martes, 14 de octubre de 2008

Director 2008.10.10


Ignoro cuando van a terminar nuestros queridos políticos con temas que a la ciudadanía no les interesa nada de nada: que si La Coruña o A Coruña; que si los nombres de las calles en Lengua Gallega o las dejamos en Castellano; que si eliminamos todo aquello que haya convivido con el franquismo o formase parte de él (incluida la paga del 18 de julio y la universalidad de la Seguridad Social, por aquello del “todo o nada”); que si desenterramos a los asesinados por los “nacionales” y olvidamos y despreciamos a los asesinados por la gente de izquierdas (como por ejemplo, en Paracuellos del Jarama y en la amada Asturias); que si el señor don Carlos Negreira pacta con Dios y con el diablo, al mismo tiempo; que si las pirámides de la plaza de María Pita hay que dejarlas y quitarlas; etc.,etc. es algo que a estas alturas de la vida y con la que está cayendo, no les interesa a nadie o a casi nadie. Lo que el pueblo liso y llano quiere, ese que suda tinta para pagar los impuestos, es que se dejen de tanta demagogia, de tanta prepotencia y se preparen para que en un futuro próximo nuestros hijos y nietos puedan encontrar un trabajo digno; puedan abandonar la casa de sus padres y formar su propio hogar; puedan pasear por la ciudad y sus alrededores sin que ningún delincuente les ataque; que a los parques donde juegan los bebés y los infantes no permitan la entrada de canes para que esas pequeñas criaturas no lleguen a casa “empanados” en excremento; que las paredes, muros y columnas de cada quien se mantengan sin “graffitis”; que podamos legar a nuestros descendientes un País donde la justicia no esté sometida al Partido Político que esté en el poder; que implantemos de una santa vez eso que disfrutan algunos Países y que la llaman democracia.
Parece mentira que en una Nación, donde supuestamente ya hemos pasados miles y miles de españoles por las aulas universitarias y hemos terminado las carreras que hemos elegido, permitamos una corrupción generalizada y un tratamiento hacia nosotros, los contribuyentes, cual fuésemos –por desgracia- unos seres con un tanto porciento equis de discapacidad mental. ¿Dudan esto último?... Acudan a cualquier mitin de cualquier Partido Político y luego me juzgan.
Como comentaron en la noche de ayer (invitado al programa “Vecinos” y vecino del barrio de Monte Alto) con todos estos malos comportamientos llevados a cabo por nuestros políticos lo que han logrado es que cada día que pasa van perdiendo credibilidad y sobre todo y principal, prestigio. Tanto, que están rozando el CERO.
¡Qué suerte la nuestra!.

Luís de Miranda.