miércoles, 14 de enero de 2009

Director 2009.01.14

Decenas de veces me han oído decir que no entiendo absolutamente nada de football. Es más, aun viendo bastantes partidos, a través de algún Canal de Tv, mi hijo más joven me dice: “cada día entiendes menos, viejo”. Y es que, para mí, lo encuentro tan monótono: siempre las mismas jugadas y el mismo teatro, cuando uno de los jugadores tropieza con el contrario, en la disputa del balón. Esto, como parte secundaria del llamado espectáculo. Pero la principal, la que me aterra, la que no entiendo ni comprendo es la que reúne a decenas, centenas o millares de delincuentes que berrean y agraden a todo aquel o aquella que no está del mismo lado del “frente de guerra”… Con un añadido más: “en los campos de football de España, Inglaterra, Italia, Argentina, Chile, Brasil, Colombia (entre otros Países) puedes insultar, pegar y matar a quien te venga en gana… a un mínimo precio. Y si eres socio, “hincha” o fanático del Real Madrid o del Barça, no te preocupes que al equipo de tus entretelas no le cerrarán el campo o lo enviarán a jugar a Mongolia el o los próximos partidos, como castigo ejemplar. Sin embargo, a los equipos considerados de pueblo o de categoría inferior, los castigan con toda la dureza del mundo porque –por poner un ejemplo- un “loco” le tiró una moneda de 25 pesetas al árbitro del encuentro… y éste, cual parturienta en pleno parto- se retorció de tal dolor que casi tuvieron que trasladarlo desde La Coruña a Houston, en un F-16 de nuestras Fuerzas Armadas, por el peligro que corría su vida. Aquel árbitro, si las autoridades competentes fueran o fuesen justas e imparciales, deberían haberlo enviado a Mongolia, como premio a su buena representación teatral.
Pues, para que tengamos una idea clara de cómo es el mundo del football, sólo hay que leer las portadas del Diario “Marca” del día de ayer y, sobre todo, el de hoy. Es como para no respirar, del deterioro que está infectando a esta sociedad y, como complemento, a las grandes Entidades de ámbito internacional. Porque, como alguien ha dicho en una oportunidad, hay solo tres símbolos que merecen el respeto de todos los españoles bien nacidos: el Rey, el Museo del Prado y el Real Madrid. El resto (instituciones de todo tipo, incluidas) está tan corrompido que no merece la pena mencionarlo. Y la prueba más cercana es que ante unos hechos tan sumamente delictivos (según el Diario Marca), la masa fiel a la honrosa familia del Real Madrid no reacciona… e impide, incluso, la entrada al estadio del Santiago Bernabé a su Presidente actual y al resto de la directiva.
Pero, como yo no entiendo de football, quizás es que los equipos necesitan de este tipo de individuos, en la dirección y en las gradas.
¿Entienden, ahora, por qué no entiendo de football?.
Luís de Miranda.