martes, 13 de enero de 2009

Director 2009.01.13

Debo reconocer públicamente que soy anti-mítines (salvo que tenga que acudir a ellos, por la obligación que tengo, como Periodista, de informarles) pues nunca entenderé cual es la justificación que emplean los Partidos Políticos para gastarse ingentes montañas de euros (sacados de nuestro sudor y lágrimas) cuando la situación de los pueblos está en un constante déficit. Y mucho menos, desde que, como en el caso de España, el 95% de la población sabe leer. Y si sabemos leer, lo más sensato sería adjuntarnos a la papeleta de votación el programa que cada Partido Político ha elaborado. Y nosotros, desde nuestra saber y entender –una vez leídos tales programas- nos decidiremos por tal o cual Candidato, en la fecha que se haya acordado para el sufragio.
Pero lo que se me escapa al entendimiento es ver o presenciar como cientos y cientos de contribuyentes acuden a tales citas teatrales para escuchar una interminable serie de descalificaciones hacia los otros contrincantes, con argumentos obsoletos y fuera de contexto. Porque ya me dirán ustedes que diablos nos interesa a los votantes gallegos lo que está sucediendo en Gaza o en Afganistán y si el Partido “X” o “Z” guarda silencio o se decanta por uno de los bandos en litigio. Lo que al pueblo gallego nos interesa es cómo, cuando y de qué manera se va a poner fin a esta salvaje recesión económica y sus correspondientes consecuencias: las que genera el que cada 24 horas se queden sin trabajo un alto porcentaje de ciudadanos.
Sin embargo, y por desgracia, lo que les interesa a los que acuden a los mítines son las decenas de insultos a los opositores y la retahíla de frases hechas y con grandes cargas de demagogia… aunque a los grandes problemas que presenta en su conjunto cada capital, pueblo o aldea de nuestra querida Galicia, sólo les dediquen cinco minutos escasos, cada orador.
Conclusión.
Después de más de treinta años de una etapa más de nuestra Historia, resulta que seguimos endiosando a nuestros políticos; cuando, y con la boca pequeña, los defenestramos diariamente, al llegar a la dura e injusta generalización de que “lo que buscan es su enriquecimiento personal y político, una vez elevados a la atalaya del poder”.
Y yo me sigo preguntando –dando por lógicas tales acusaciones- ¿qué narices “pintamos” en este tipo de mítines cuando en sus contenidos no nos dicen cómo solucionar aquello que nos preocupa y necesitamos?... ¿Acaso nos hemos transformado en masoquistas o, por el contrario, en nuestra cavidad craneal sólo tenemos excremento?... Si en verdad el excremento sustituyó a la masa encefálica, entonces sigamos acudiendo a las carpas de circo que se montarán a lo largo y ancho de nuestra tierra meiga. Y dentro de 46 días, los vencedores seguirán viviendo “a nosa conta”… y el resto seguiremos viviendo… como podamos y sin futuro prometedor para nuestros descendientes.
Luís de Miranda.