viernes, 4 de enero de 2008

Director 2008.01.03

De verdad que no entiendo el odio tan descarado que siente el supuesto Presidente de todos los españoles, así como el de don Pepiño Blanco (el que me gustaría que se diese de baja, como él dijo, de la honorable lista de católicos) y de unos cuantos más dirigentes del Partido Socialista Obrero Español.
Esta actitud de poner en marcha la totalidad de la maquinaria de pensamiento único en contra de los católicos españoles, no la acabo de entender. Porque hasta donde soy capaz de obtener información, aquí, en mi querida y nunca bien ponderada Galicia, hay miles y miles de votantes del Partido Socialista (repito, miles y miles de votantes socialistas que son creyentes, que van a Misa los domingos y Festivos e incluso comulgan de tanto en vez) que no creo que estén contentos de oír y leer los ataques furibundos que se están haciendo contra los más Altos Representantes de la Iglesia, y por ende a sus feligreses. Es tan feroz el ataque que se está llevando a cabo contra quienes nos consideramos católicos, apostólicos y romanos, que incluso se nos tacha de neofascistas, de ultraderechistas, de “talibanes”, de agoreros y de todo cuanto en algún momento de la Historia pudiera llevarnos al cadalso o cargarnos en camiones hasta las afueras de la ciudad para fusilarnos. Los católicos, en este momento, somos los culpables de la tensión política que hay en España y de provocar manifestaciones multimillonarias en defensa de cuanto creemos y de cuanto hemos mamado durante más de XX siglos.
“Las manifestaciones que convoquemos los católicos, deben ser reprimidas o, como mínimo, defenestradas por la maquinaria política del Gobierno; ya que ese derecho constitucional, gracias al pacto del Tinell, no es válido para los católicos, pues esos desafíos de presión social no pueden ser aceptados por un Gobierno de tinte socialista. Todo aquello que no esté dentro del pasillo del actual Gobierno, se considerará fuera de la Constitución”. El Gobierno y sólo el Gobierno, apoyado por ese maldito pacto del Tinell, será quien pronuncie la última palabra y considere si tal o cual manifestación es calificada de constitucional o de extrema derecha. O lo que es lo mismo, considerarla como un descarado apoyo hacia el Partido Popular, como ha sido calificada por los medios gubernamentales”.
Señores socialistas, el millón y medio o dos millones de personas que se congregaron en Madrid no han ido a despotricar contra el Gobierno del señor Rodríguez Zapatero. Se han molestado en ir hasta la capital de España para defender el sagrado derecho de lo que, para nosotros, representa la familia… esté quien esté en el poder o legisle lo que legisle. Y la familia nada tiene que ver con las ideas políticas, con el pensamiento único y con las persecuciones y fusilamientos de otrora.Me gustaría saber si esos católicos que van a Misa y comulgan y votan por el PSOE también estarán dispuestos a llevarnos a las afueras de la ciudad… Cuando nos comuniquen oficialmente, el próximo nueve de marzo. el número de votos que sacó el PSOE, comprenderemos que sí hay mucho católico socialista que estaría dispuesto a repetir lo que hicieron a partir de 1934.

2 comentarios:

CresceNet dijo...

Gostei muito desse post e seu blog é muito interessante, vou passar por aqui sempre =) Depois dá uma passada lá no meu site, que é sobre o CresceNet, espero que goste. O endereço dele é http://www.provedorcrescenet.com . Um abraço.

Radio Social Atlantico dijo...

Es un honor, para mí, que desde esa Nación hermana y que tantos bellos recuerdos tengo de ella, que uno de sus ciudadanos se haya tomado la molestia de enviarme unas letras para confesarme que le gustan mis comentarios.
Amigo mío, su contacto conmigo me retrotrajo al mes de agosto de 1958 cuando desde la Emisora de Radio “La Voz de Vigo” se me envió a cubrir la información de la Semana da Galiza (supuestamente por tres o cuatro días) y sin embargo estuve en la bella ciudad de Oporto durante seis meses y hospedado en el Gran Hotel da Praza da Batalla (encima de la estación del ferrocarril “camiño de ferro”). Y durante ese tiempo conocí a un gran locutor de la Televisión de ustedes y que se llamaba don Alfredo Albela, el cual me enseñó todos los bellos rincones río d’Ouro arriba, donde gostábamos do viño verde o das diferentes formas de preparar o arroz. Como por aquellos años residía en Vigo, era raro el fin de semana que no me acercase a Tuy, a Caminha, a Estalagem da boega, a Praya d’ancora y tambien a la segunda o tercera más bella capital del mundo: Lisboa.
Gracias por su gentileza al leer mis comentarios diarios. Y sepa que, desde siempre he llevado y llevo a su País y a sus gentes en lo más profundo de mi corazón. Un gran abrazo para todo Portugal y que Dios les proteja de políticos mediocres… y que tanto abundan por doquier.
Un saludo muy cordial de Luís de Miranda.