miércoles, 12 de marzo de 2008

Director 2008,03.12
Si tienen alguna duda, todavía pueden recurrir al archivo de nuestro “Blog”, donde en repetidas ocasiones e incluso en el programa titulado “Vecinos” he pronosticado que a don Mariano Rajoy le iba a resultar muy difícil ganar las elecciones, puesto que jamás dio esa confianza de cualquier líder que se precie: cual es la de mostrar a sus posibles votantes una seguridad y una contundencia.
Es obvio que don Mariano Rajoy es una persona honrada, sincera, trabajadora y con un alto sentido del honor y de la moral: virtudes éstas (así catalogamos la gente de bien a tales cualidades) que son incompatibles con la política de ciertos Países. Pero, por los comentarios oídos durantes meses y en boca de sus fieles seguidores, lo que no tiene don Mariano Rajoy es esa mezcla de chulo de barrio y provocador, ni tampoco de Golda Meyer, Margaret Thacher y Conrad Adenauer. Lo que hasta el presente nos ha mostrado es la maldita trastienda que llevamos en los genes todos los gallegos. Y esa arma, en los tiempos que corren y con todo lo que estamos viviendo en nuestra amada España, desde el 11 de marzo de 2004 hasta el día de hoy, no sirve para nada.
En la tarde de ayer, don Mariano Rajoy ha anunciado a sus 11 millones de votantes que seguirá ocupando la Presidencia del Partido Popular y que volverá a aspirar a ocupar el Palacio de La Moncloa, en el 2012: una muestra de que la caballerosidad lo acompaña y le honra; aunque, si les soy sincero, esa otra virtud no forma parte de algunos o muchos.
Tres apuntes, que en términos taurinos, se calificarían como “a volapié”.
1.- La ausencia del señor Alcalde de Madrid, no restó ni un solo voto al P:P., a pesar de la preocupación que tenía la maquinaria mediática.
2.- El célebre “Pacto del Tinell” se hizo realidad, ya que los 30.000 votos que sacó a mayores el PSOE, proceden de los firmantes del Pacto.
3.- Al no obtener la mayoría absoluta el Partido Socialista, estaba más que sabido de antemano que pactaría con separatistas, con nacionalistas y con aves de rapiña… donde la pela es la pela. Si bien esa “pela” nos va a salir a precio de oro, para desgracia de cuantos todavía pagamos impuestos y no vivimos del cuento.
Luís de Miranda.