lunes, 17 de marzo de 2008

Director 2008.03.15
A partir de las 3 de la tarde del viernes, día 14, quince millones de desplazamientos tendrán lugar por nuestra red de carreteras, autovías y autopistas, durante la Semana Santa. Una Semana Santa que el pasado año dejó sobre las tierras de España 103 cadáveres. Cadáveres, que horas antes, minutos antes, eran gentes llenas de vigor y pletóricas de ilusiones y sueños en despierto,…. unos. Otros, no eran más que adolescentes a las puertas del futuro que todos ellos se merecen y cargados de fantasía, al tiempo que iniciaban sus escarceos con los placeres de adultos y planificando la posibilidad de poder vivir en pareja con el ser amado. Y unos terceros, que sólo han tenido tiempo a reconocer la voz y el olor de sus padres… y poco más.
Esta maldita siega, que vuelve a cosechar desesperación a cientos de familias, ante la pérdida de sus seres queridos, durante los meses estivales , en el llamado “puente de la Constitución”, en las Navidades y en el Fin de Año, debemos detenerla ¡YA!. Hora es de que adquiramos la responsabilidad, cuando nos sentamos ante el volante de un automóvil y sintamos el peso del amor que sentimos por nuestros seres amados o simplemente, por el afecto que hemos adquirido hacia nuestros amigos. Tengamos presente que aquellos que suben al coche que vamos a conducir, lo hacen presuponiendo que el “piloto” es una persona responsable, la que no violará las normas de tránsito y que , por lo tanto, hará del viaje unos minutos o unas horas de placer, así como el que regalaremos a nuestros familiares y amigos, cuando lleguemos a destino.
Pensemos, por favor, que la vida es muy bella y que de los que ocupan los asientos del habitáculo somos únicos responsables.
Respetemos, pues, las leyes de tráfico; evitemos el alcohol y el stres… y no rebasemos, por nada de este mundo, las velocidades límites, en cada vía de circulación.
El próximo día 24, lunes, cuando nos reincorporemos a nuestras obligaciones, espero que no faltemos ninguno. Y ¡que Dios me oiga!
Luís de Miranda.