miércoles, 9 de abril de 2008

Director 2008.04.09

Debido a mi deformación profesional y como base para poder realizar un análisis imparcial, siempre que las preocupaciones personales me lo permitan, les confirmo mi humilde opinión de que el señor don Mariano Rajoy no tiene la talla política para enfrentarse a don José-Luís Rodríguez Zapatero; pues si ustedes han seguido las actuaciones de ambos en esta décima legislatura, habrán observado que el señor Rodríguez Zapatero se ha adelantado siempre, siempre, a aquello que el líder de la oposición le iba a reprochar. Y es que cuando uno abandonaba la adolescencia y se enfrentaba a los primeros “escarceos” con los chulos de los barrios, teníamos que saber porque lado y con que armas nos intentarían vencer; ya que aquellos provocadores, cuando se sentían arropados por las otras bandas de los otros barrios, sacaban pecho y se envalentonaban hasta límites increíbles.
Pues bien, Llegadas las 18 horas, y una vez terminados los turnos que la ley le concede a cada grupo de la oposición, me puse a sintonizara la Cadena de Radio del Régimen, a las Emisoras que cobran las subvenciones del Régimen, y, por último, a la Cadena “COPE”. Y debo confesarles que si la situación actual y la del futuro inmediato nos fuesen tan preocupantes, lo escuchado por unos y otros es para escribir un sainete, donde el día del estreno de la obra los espectadores se desternillarían de risa y a mandíbula batiente, sin el menor recato.
Así que he llegado a la conclusión de unirme a los conformistas; a esos que les da igual que la carestía de vida se haya disparado; que la lista de parados siga engordando (al fin y al cabo, los “10” de cada mes cobran el paro, a cuenta de quienes seguimos cotizando a la Seguridad Social); que los asesinos de ETA y sus seguidores sigan cobrando del Estado para que puedan seguir matándonos; que el pacto del Tinell siga vigente; que sigamos votando con un sistema antidemocrático (por cierto, denunciado por el señor Llamazares, después de estar mamando la leche de la vaca del Régimen de turno, durante el tiempo que duró) y que el señor don Mariano Rajoy siga creyendo en los pajaritos preñados, en la buena fe de sus adversarios y en que con educación y honestidad se consigue que los españoles te respeten y te voten.
A los hechos me remito. Señor Rajoy, la Historia de España (la verdadera; no la que le cuentan las autonomías a nuestros hijos y nietos) está llena de páginas con nuestras gestas y de las constantes luchas que hemos mantenido con unos y otros. España ha sido un pueblo guerrero, en defensa de su territorio y de sus derechos. Y ahora, aquella fuerza la tenemos que sustituir por la fuerza de la palabra , pero sin dejar de defender los derechos. Por tanto, le pido encarecidamente que deje paso a personalidades que triunfaron y triunfan… ¡Ah!. Muchas gracias por sus buenas intenciones… pero España necesita –ahora, más que nunca- de gente que le corra la sangre por las venas. Claro que es posible que usted me responda que con la crispación mantenida durante los últimos cuatro años, ha vuelto a perder las elecciones, por segunda vez. Y ese pobre argumento lo entiendo, siempre que venga de una persona débil. Lo que no entiende la España indecisa es que ayer usted no haya tocado el tema de ETA y que obligase al señor Rodríguez Zapatero a devolver el acta que lo autoriza a seguir en los brazos de la banda terrorista; que no haya mencionado el Estatuto de Cataluña; que no haya solicitado al aspirante a La Moncloa que nos explicase cómo debemos entender eso de los 400 euros, cuando usted sabe que, por el contrario, estamos hablando de una brecha de 665.000 millones de euros, lo que supone escasamente el 0,9% ¿Y con ese porcentaje piensa el futuro Gobierno de España reactivar la economía?... Les doy mi palabra de honor que yo siempre he creído que el lobo había engullido a Caperucita. Pero según el señor Rodríguez Zapatero, fue Caperucita la que engullo al pobre lobo.
No cabe duda que hay que vivir para aprender.
Luís de Miranda