miércoles, 16 de abril de 2008

Director 2008.04.16

A veces llego a creer que estoy viviendo un absurdo sueño o una odiosa pesadilla cuando oigo a ciertos políticos, sean del Partido que sean. Y mucho más alucinante es el oír a la mayoría de los que en estos momentos ocupan importantes sitiales del poder. De los que están en el poder, desde el primero hasta el último de la fila, no vale la pena comentar nada, ya que es tan grande la vanidad adquirida que nos convierten a los cuarenta y tantos millones de habitantes en simples súbditos. Es como si la varita mágica del Hada les hubiese tocado y convertido en los dioses de los dioses, en el César de los Césares y que lo que ellos comenten, digan ú ordenen es equiparable a lo que “El Padrino” hizo allá por el primer tercio del siglo XX.
La prepotencia que ha demostrado en el día de ayer don Mariano Rajoy confirma lo anterior. Y basándome en sus declaraciones me pregunto: ¿Si tan “buenas ideas tiene”, como es que ha perdido dos elecciones?... ¿Por qué le tiene tanto miedo a que se presente doña Esperanza Aguirre, a ser la candidata a la futura Presidencia del Gobierno?... ¿Y porqué no puede aspirar también, si ella así lo quisiese, la actual responsable del Partido Popular en las Vascongadas, doña María San Gil?...
Señor don Mariano Rajoy, por enésima vez y con el mayor de los respetos, déjese de bravatas ahora que la guerra ha terminado. Usted, por dos veces, ya les ha demostrado a los diez millones trescientos mil fieles votantes hasta donde llega su poder de convicción para que la mitad de España lo aupase a La Moncloa?... Usted, don Mariano Rajoy está actuando igual que el perro del hortelano: “ni come, ni deja comer”. Y la prueba más reciente y contundente que lo desacredita a tal aspiración, es la postura que usted está tomando sobre el trasvase de agua a la ciudad de Barcelona. ¿Acaso ha olvidado el mitin que don José Luís Rodríguez Zapatero dio en Zaragoza, sobre el agua del Ebro?...
Don Mariano Rajoy, a ningún sensato se le escapa de que es usted un hombre muy preparado, muy competente y honrado… Deje este mundo de la política y dedíquese a su profesión, porque para navegar sobre esta aguas turbulentas hay que tener lo que estad no tiene: mala leche, vista y al toro.
Luís de Miranda