viernes, 23 de mayo de 2008

Director 2008.05.23

Cuando una sociedad trabaja con voluntariado, como es el caso de esta Emisora de Radio de la Unidad Provincial de Parapléjicos de La Coruña, los que llevamos sobre nuestros hombros la responsabilidad de dirigir esta especie de oficina de información socio-cultural, recibimos con los brazos abiertos a cuantas personas vienen a nosotros para “echarnos una mano”. Y con ellas llegan aquella juventud que está cursando estudios de periodismo y de sonido, amen de los que nos envían las Universidades Ceu de Madrid y la de Vigo, con las que hemos firmado contratos de prácticas finales.
Pues bien… Personalmente me siento orgulloso del personal que colabora, día a día, conmigo. Y por dos motivos… El primero, porque traen ideas nuevas y frescas, en función de la formación que han recibido. Y segundo, porque rompen esa mala imagen que unas pocas personas tienen erróneamente de la juventud actual: son jóvenes con una gran responsabilidad y conocimientos teóricos
Sin embargo, y por fortuna para este que les habla y/o escribe, es un momento de alegría y tristeza entremezcladas, cuando una a una se despiden de esta Emisora y se incorporan al mundo laboral. Recuerdo a Antía, Montse y Adriana que pasaron a la Prensa escrita y a Roberto Carlos que se nos fue para la India. Y en el presente está en negociaciones y a punto de despedirse de nosotros una de las dos jóvenes locutoras…la que con casi seguridad pasará al mundo de la Radio.
¿Qué quiero decir con este comentario de hoy?... Algo muy simple: “que esta humilde Emisora se está convirtiendo en una pequeña “plataforma de lanzamiento”, de lo cual me alegro un montón. Y parte de ese desfile de voces, a través de nuestra frecuencia del 106.8 de FM, se lo debemos a todos nuestros radioyentes, pues gracias a sus comentarios la vecindad nos va sintonizando, con lo cual aumenta nuestra audiencia y las posibilidades de que las escuchen y las valoren. Y una vez valoradas… me regalan un par de besos y me agradecen la oportunidad que les he brindado…
Y yo, desde aquí, les quedaré siempre eternamente agradecido por lo mucho que han aportado y enseñado (no sólo a mí, sino a toda su generación)… Sin dejar de desearles todo los éxitos del mundo, y como católico que soy, le pido a mi Dios que las bendiga siempre.
Luís de Miranda.