viernes, 30 de mayo de 2008

Director 2008.05.30

Noelia Queijo Díaz es una novelista del Barrio de Monte Alto (La Coruña) y una fiel seguidora de la programación de esta Emisora de la Asociación Provincial de Minusválidos. Y, asociada a su lealtad, parece ser que sigue (escucha o lee… o ambas cosas) los comentarios diarios de este servidor de ustedes, con los que no siempre está de acuerdo, como no podía ser de otra forma. Sin embargo ha “colgado” en nuestro blog un comentario sobre lo que, para ella, significa la recuperación de la “memoria histórica”: un atentado contra la propia Historia y contra aquellos escultores, pintores y escritores que –y por encargo de las autoridades de la época- nos dejaron lo mejor de ellos mismos para el tiempo de los tiempos. Obras, como nos recuerda la señorita Queijo Díaz, que algunas de ellas son admiradas por propios y extraños.
Me imagino que como sigamos por esta pendiente de despropósitos, (donde el respeto por otras concepciones no es admisible en ninguna dictadura) en breve prohibiremos la entrada y destruiremos las Catedrales de Santiago de Compostela y Lugo… ¡ah!... y todas las obras que nos dejaron los romanos (¿O acaso aquella dictadura no duró más tiempo y asesinó a mas compatriotas que la anterior a ésta?... Porque todo aquel que no es capaz de respetar los aciertos y/o errores de otras etapas de la Historia , es tan dictador y despreciable que aquel que él quiere defenestrar. Y ya que queremos sacar de la mesa donde tradicionalmente juran o prometen nuestros políticos la ascensión al poder, como son el crucifijo y la Biblia, ¿prohiban todas las procesiones de Semana Santa, así como las de las aldeas con su santa o santo Patrón a la cabeza?... Y es que si somos tan machos para plantarle cara a la Iglesia y a los más de diez millones de votantes de la derecha española, declaren de una vez la guerra abierta( hipotéticamente hablando). Jamás me gustaron los hombres que amagan y no dan o que se esconden tras unos acuerdos antidemocráticos.
Luís de Miranda.