miércoles, 4 de junio de 2008

Director 2008.06.04

Aquellos que me siguen diariamente para darme ánimo, como los que me escuchan o leen para criticarme, insultarme y defenestrarme, conocen sobradamente mi opinión acerca de nuestro régimen político –a nivel nacional y local- cuando les repito hasta la saciedad que la sociedad española no conoce todavía lo que es vivir en un País democrático, cuando nuestros principales dirigentes políticos se formaron, viven e imponen lo que han mamado desde su nacimiento: una dictadura salvaje, donde aquellos que sólo intenten exponer un punto de vista diferente al del “dios de los dioses” o al “gran jefe indio”… minutos después son “enterrados vivos” (en el terreno político, me refiero).
No acabo de entender como puede haber tantos detractores de los Estados Unidos, cuando dicha Nación da al mundo entero –y día a día- ejemplos de democracia: hasta dentro del propio hogar doméstico, ningunos padres toman una decisión trascendental (como por ejemplo cambiar de residencia para otro Estado de la Unión) sin contar con la votación de los restantes miembros de la familia. De ahí que para todo, absolutamente para todo, el pueblo es quien decide y marca el camino a seguir. Y para que ese mecanismo funcione a la perfección, su éxito está en la única página que contiene la Constitución. Y para que la Constitución de los Estados Unidos siga teniendo peso específico y validez, durante más de dos siglos, su secreto está en el cumplimiento de sus contenidos… adaptando éstos, con unas simples “enmiendas”, cuando la realidad lo demande.
Recordarán que desde el pasado mes de marzo vengo diciendo a propios y extraños que se fijasen y fijen en el sistema democrático que tienen para elegir un Candidato que aspire a ocupar la Casa Blanca: ni más ni menos que 50 millones de votantes de todas las capas sociales. Y si esos millones de simpatizantes se han inclinado (en el caso de los demócratas) por Obama, será Obama quien se enfrentará al otro Candidato del Partido Republicano. Y curiosamente los dos Candidatos que aspiran al puesto de Presidente son coincidentes en algo que aquí tanto criticamos, por pura demagogia, hacer cumplir la Constitución en su totalidad y ampliar el número de Estados que aplican la pena de muerte. En una palabra, ciudadanos que quieren un pueblo con derecho a decidir por si mismo… y no un pueblo al que jamás se le consulta nada y donde sus dirigentes no han sido elegidos democráticamente… como es nuestro caso. Y si tienen alguna duda, por favor, pregunten al señor Rajoy “qué entiende él por democracia” o al señor Pepiño Blanco, si su prepotencia y su dictadura tiene algo que ver con lo anteriormente expuesto. O, en su lugar, pregunten al señor Touriño si le tiemblan las piernas cada vez que está por Galicia Pepiño Blanco.
Y lo curioso de todo esto es que a nadie le interesa instaurar la democracia en la piel de toro.
Luís de Miranda.

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