viernes, 6 de junio de 2008

Director 2008.06.06

El pasado martes he tenido una entrevista (sin micrófono) con un cualificado empresario y hombre de grandes proyectos reales y futuros, asesorando siempre a importantes emporios y Firmas de alto standing. Y al cabo de equis minutos, mientras saboreábamos unos botellines de agua mineral, pusimos encima de la mesa casos sangrantes que les toca vivir en estos momentos a algunos establecimientos del mundo de la Hostelería, así como el despido de la única empleada que tenía una expendeduría de pan, próxima a la Estación de Autobuses de La Coruña.
Después de analizar los “pros” y los “contras” de lo que puede significar una pequeña o mediana campaña publicitaria (en cualquier medio de difusión, excepto en el de “buzoneo”, que tanto nos cabrea cuando abrimos el buzón de nuestra domicilio), llegamos a la conclusión de que aquello que hasta ahora era un dogma, va a dejar de serlo: cual es que lo primero que toda Empresa hacía cuando las ventas se caían era reducir o eliminar la publicidad. ¿Por qué llegamos a esa conclusión?, se preguntarán ustedes… Porque, y que yo recuerde, jamás he sabido de ningún establecimiento comercial, con una plantilla de tres personas en nómina, que haya facturado 27 euros, cuando dicho negocio está abierto durante 16 horas, ininterrumpidamente.
¿Puede alguien decirme qué hay que hacer en estos casos de recesión?... Podemos echarle la culpa a los Íberos… a los Celtas… a los Celtíberos… a los Reyes de la Reconquista como lo han sido Recaredo, Ataulfo, Wamba, Teodoredo, Don Rodrigo o tal vez a Sisebuto… o a los Reyes Católicos… o a Fernando VII… o a Dictadura de Primo de Rivera… o a la Segunda República… o a Franco (este, este es el verdadero culpable de todos nuestros males pasados y futuros)… ¡Ah!. Y también a Aznar, que se me olvidaba.
La realidad, la cruda verdad, es que mientras no tomemos unas fuertes medidas de choque y esperemos a lo que hagan los demás Países, más pronto que tarde veremos que nuestras mujeres saltarán a las calles… y entonces, sólo entonces, la demagogia desaparecerá como por arte de magia. No olvidemos que mientras las mujeres sigan calladas, nada pasará. Así que recemos para que no se les atraganten a los políticos, a los supuestos responsables de la marcha de un País, la cesta de la compra , las hipotecas de los Bancos y el desempleo.
Luís de Miranda.