miércoles, 11 de junio de 2008

Director 2008.06.09

Creo que los informativos de hoy tienen y merecen un solo titular y un solo comentario. El titular, a nadie se le esconde, es el de ¡Huelga! El comentario puede ser , o tal vez es, un poco agrio para los de siempre y un tanto desilusionante para aquellos que todavía creen que “los niños vienen de París” y no de “estar dos unidos”.
El mal de todos los males tiene un nombre: “petróleo”. Personalmente yo no me lo creo. Y no me lo creo porque si el cáncer de la crisis mundial estuviera provocada por el “menen”, el “oro negro” o el petróleo (llámenle como quieran) la solución del problema era muy sencilla: Lo malo de esta situación (me estoy refiriendo a la nuestra, a la del Gobierno de don José Luís Rodríguez Zapatero) es que nuestro Primer Ministro se enfrentó a la Unión Europea, provocó una tensión muy arriesgada con los Estados Unidos y ahora nos toca recibir con un mayor porcentaje la siembra de nuestra prepotencia y descaro.
España, si estuviese gobernada por gente capacitada y responsable, le haría saber a los más de cuarenta millones de habitantes que, a pesar de pagar el combustible a 73 céntimos, ni el señor Solves ni la propia Caperucita Roja pueden bajar los impuestos que gravitan sobre los combustibles y tienen que ser las propias Compañías de Transportes las que tienen que trabajar con los mismos márgenes que los restantes Países de la Unión; que ya está bien de ser la Nación donde todo o casi todo se subvenciona. Lo que no puede ser, por ejemplo, es que tengamos la mayor flota de pesca del mundo y que estemos esquilmando los caladeros. Lo que no tiene sentido es que el Estado haya abandonado las líneas ferroviarias y haya establecido (¿lo recuerdan?) el llamado “canon de coincidencia para que invadiesen nuestras carreteras Compañías y Compañías de Autobuses (un 80% de los transportes se hacen por carretera)… cuando todos sabemos que nunca, nunca, podrá competir en seguridad y tiempo una línea de transporte por carretera con las líneas ferroviarias. Y el ejemplo lo tenemos al otro lado de los Pirineos, donde en 1960 se depositaba en París cualquier tipo de mercancía (antes de las seis de la tarde) y a las 8 de la mañana se repartía en San Juan de Luz o en San Rafael, al lado de Niza. ¿Me quiere decir alguien que camión podía circular a la velocidad de 210K/hora, como lo hacía el llamado “BB.210”?... Lo que nos ha sucedido a nosotros, los españoles, es que la corrupción nos volvió locos… y he aquí las consecuencias de aquel entonces y de los siguientes. Es tal el grado de deterioro moral al que hemos llegado (sólo basta coleccionar los nombres de Ayuntamientos y sus correspondientes responsables, asi como de mafias policiales) que haría falta instalar un buen “ABS” para que dejemos de ser un País, donde la minoría política rige los destinos de la Nación; donde los policías tienen que ir con pasamontañas y los delincuentes a “cara descubierta”; donde la menor crítica que se le haga a cualquier gobernante es condenada a perpetuidad y enviado el denunciante “a galeras” y sin derecho a defensa. El poder acuerda la condena… como se hace siempre en las más compactas dictaduras… y hasta que no cambien las tornas (quiero decir, el régimen) no se existe en el censo de protegidos.
¡Ah!. Para olvidarse un poco de estos dictadorzuelos del tres al cuatro, vamos a recordar al gran cantautor Ray Charles, que hoy hace cuatro años que nos ha dejado físicamente para siempre… si bien su voz seguirá escuchándose en todo el mundo.
Luís de Miranda