lunes, 4 de agosto de 2008

Director 2008.08.04

Me comentaba indignado y avergonzado un conocido jurista el caso de este sanguinario terrorista, De Juana Chaos, tenía que haberse previsto cuando se redactan las futuras variaciones de tal o cual artículo en vigor o aquel que va a entrar, en cuanto pase todos los “filtros” a los que obliga nuestro sistema democrático y sea finalmente aprobado. También volvió a echarse las manos a su pronunciada calvicie, cuando le recordé que las terroristas o filo-terroristas hay que dejarlas salir de prisión –sin importar el número de años a que ha sido condenada- en el supuesto caso de que deseen ser madres.
No recuerdo cuanto tiempo transcurrió hasta que le expuse mi malestar sobre la humillación a la que fue sometida nuestra Guardia Civil, al obligarla a que custodiase al asesino de sus 25 compañeros que murieron en la Plaza República Dominicana, ya que ignoraba que cuando los presos cumplen su condena y quedan libres es la Guardia Civil la que los acompaña hasta su domicilio. Me imagino que es con el único fin de que ahorren el taxi… o que algún desaprensivo le dirigiese un insulto o le diese una buena “colleja”.
Lo que más me asombra de todo este acto teatral, y la felicito por ello, es que la Guardia Civil siga tragando sapos y culebras, día tras día. Es algo así como si una “mano negra” o una maldición cayese sobre tan honorable Institución, para irla denigrando poco a poco y que más pronto que tarde desaparezca de entre los componentes grupos de seguridad del Estado… como venganza de una mente maligna. Claro que esto, afortunadamente, es tan solo una sensación; no, una realidad.
Pero lo que sí no deja de ser una realidad es que tal protección ha existido y que aquello de “si ofende a las víctimas”, por parte de los altos expertos en la Justicia, no deja de ser una tomadura de pelo a la totalidad de los españoles. Ayer mismo, si el Gobierno de España actuasen con la Ley en la mano, el asesino De Juana Chaos ya hubiese pasado la noche en prisión.
¿Por qué?.- Se preguntarán sus seguidores y simpatizantes. Porque no se ha arrepentido de lo que ordenó. Porque ensalzó la figura de quien “apretó el botón” que provocó la carnicería de los 25 guardias civiles. Porque confesó supertenencia a la Banda Armada. Porque finalizó su triunfo con “Gora a ETA”. Y porque tiene la mejor de todas las abogadas de Europa y alrededores.
Créanme, señoras y señores radioyentes, que si algún día me viese en la necesidad de necesitar los servicios de un buen abogado, contrataría a esta señora porque nos ha demostrado y viene demostrando a los españolitos de a pie que domina nuestro Código Penal, como le viene en gana. Ni el Tribunal Superior de Justicia, ni el Constitucional, ni el propio Gobierno con sus Fuerzas de Seguridad a la cabeza son capaces de negarle a dicha letrada todo aquello que a ella le pase por la cabeza: que si cursos de enfermería con documentos falsos; que la simulación de una huelga de hambre por parte de De Juana Chaos; que la permisividad encubierta de brindar por nuevas muertes con champán y otras exquisiteces dentro de las cárceles etc., etc.
Lo dicho, si se les ocurre estudiar “penales” a alguno de sus hijos, que busquen la forma de que les de clase esta señora. Y si van a ser condenados a muchos años de cárcel, declárense miembros o simpatizantes de ETA… A lo mejor, se les aparece un “Ángel de la Guarda” y consigue que se le aplique una regla de tres simple: “si 3.000 años de condena es igual a 18 ; 20 años de condena son iguales a 0,12 meses. O sea a 3 días y cuatro horas.
Cada día que pasa me acuerdo más de aquel pobre mendigo asturiano que por robar dos truchas en una piscifactoría (para mitigar el hambre) se le condenó a 7 años de prisión. Y seguro que a ese “ladronzuelo” no se le aplicaron unas buenas rebajas, como hacen muchas Firmas Comerciales, en estas fechas, ni tampoco la regla de tres simple que se le aplicó a De Juana Chaos.
Luís de Miranda.