martes, 5 de agosto de 2008

Director 2008.08.05

Ayer, por el motivo sangrante de la salida de prisión del sanguinario Iñaki de Juana Chaos, no les hice mención de dos tristes aniversarios:
El primero… La muerte de la famosa pueblerina, Marilyn Monroe, en extrañas circunstancias y por suposiciones distintas. La más romántica y aceptada por la censura de todos los países fue la de que se había suicidado, por amor hacia el famoso cantante y actor frances, Yves Montand. Y todo esto dentro de la bañera de un hotel de lujo. Y no, por ejemplo, en su propio domicilio.
Recuerdo que aquel 4 de agosto de 1962 residíamos en París, Beiras (ex alto dirigente del BNG), Alberto Carpo (pintor coruñés, por adopción), Santiago Abelenda (pintor) y un servidor de ustedes. Y sin embargo no nos “tragamos” el suicidio de la inteligente actriz. Y digo inteligente, porque los “papeles” que ella se vio obligada a interpretar ante las cámaras no se correspondieron con lo que ella realmente merecía.
El motivo más creíble (y he aquí su gran error) fue el haber compartido cama, esporádicamente, con el Presidente de los Estados Unidos. Y de ser cierto esto último, su desaparición en extrañas circunstancias era y fue comprensible.
El segundo y triste aniversario en el día de ayer del año de 1977 fue el de un caballero (dentro y fuera de los escenarios) y el de un cantante que hizo olvidar a nuestras madres y abuelas el horrible paso por una guerra civil, el hambre de los años 40 y el innumerable listado de lisiados por la guerra: don Antonio Machín.
A parte de la escasa producción discográfica que se editaba en España, sobre placas de algo semejante a la pizarra, en las secciones de “discos dedicados” de cualquiera Emisora de Radio predominaban los títulos interpretados por don Antonio Machín… y sus maracas. Pues en homenaje a su personalidad , a su melódica voz y a su estilo, escuchemos en silencio, en una especie de oración, uno de aquellos éxitos.
Inolvidable Antonio, descansa en paz.
Luís de Miranda.