miércoles, 27 de agosto de 2008

Director 2008.08.27

Bueno, ya estamos de nuevo en Carnaval. El señor Presidente del Gobierno Gallego, una vez desaparezca de escena el señor Rodríguez Zapatero, visitando todas las obras licitadas por el Gobierno del señor Fraga Iribarne, disolverá el Parlamento. ¿Y por qué creen ustedes que se acorta un Gobierno en unos nueve meses, aproximadamente?... Se acorta, porque en el próximo verano son las elecciones europeas y ningún Partido quiere “asar dos pollos a la vez, porque uno o los dos terminan quemándose”. (Perdónen este dicho popular sudamericano). Pero podrían adelantarlo a la primavera del 2009… Tampoco, porque en esas fechas son las votaciones en el Pais Vasco y ahí cada quien tiene que hablar, por ejemplo, realidades nada agradables para los Separatistas y dar una versión –entre idílica y atractiva- para consumo interno o regional. Entonces los posibles votantes no entenderían porqué en el Pais Vasco los radicales son poco menos que unos apestados; mientras que en Galicia, son los compañeros de viaje y de gobernabilidad. Y las vísperas de las Navidades tampoco son fechas como para andar denunciando corrupciones, prevaricaciones o cambiar los “Diegos” por los “digos”.
Conclusión que al señor Touriño le tocó bailar con la más fea, porque ningún Presidente Autonómico es dueño y señor de si mismo, sino simples “marionetas del poder”. Y si el señor Pepiño Blanco, por orden de Zapatero, dice que son el 9 de noviembre… le guste o no al señor Presidente del Gobierno de Galicia, tiene que aceptarlo. Y es que cuando alguien decide formar parte de un Partido Político, ya sabe que deja de ser un ser pensante y se convierte en una triste marioneta del Líder del momento que le toca vivir.
Y si el señor Touriño está cabreado, quienes lo están mucho más son sus socios de Gobierno, porque temen que desaparezcan del espectro político o que pasen simplemente a la oposición… y adiós a la tarjeta oro, a los viajes en primera clase, a los buenos o famosos restaurantes y a los obsequios navideños. y al poder humillar a ciertos sectores de la sociedad, concediéndoles o no una simple entrevista o denegándoles tal o cual solicitud… Y es que poder usar, durante nueve meses más, coches oficiales y ser saludado como un “césar” y con reverencia incluída, mola un montón.
Que País tan triste es aquel que tiene que recurrir a cualquier casta política con tal de poder sentarse a la mesa de los grandes gourmets y dejar de ser el “perro” que espera las migajas que otros desprecian.

Luís de Miranda