miércoles, 27 de agosto de 2008

Director 2008.08.26

Lo de que el Presidente del Gobierno de España es de y para todos los españoles, pienso que tendríamos que remplateárnoslo… Y me explico…
Primero.- España (¿o debo decir las 17 españas?) es una Nación católica (le guste o no a los “laicisistas”, a los agnósticos, a los anti-españoles, a los anti-católicos , a los anti-militares y a los anti-todo). Y por ser una Nación católica, entre las obligaciones de un Primer Ministro están las ceremonias de Estado y, entre ellas, una Misa de Estado por las 154 víctimas del Aeropuerto de Barajas… sea o no sea católico-practicante el señor Rodríguez Zapatero: en este punto don Felipe González Márquez supo ser respetuoso en todo momento. Claro que, como en los vinos, todo depende de la cepa y de la añada. Y la del señor González procedía de las tierras que no necesitan ensalzarlas.
Pues resulta que el señor Rodríguez Zapatero no asistirá a la misa que tendrá lugar el próximo lunes. Y para no ir se está inventando una incompatibilidad de horarios inexistente entre una reunión en Bruselas a las 15 horas con una Misa en Madrid, a las 20 horas… cuando él no depende de ninguna Línea Aérea Comercial.
La sensibilidad mostrada a lo largo de estos cuatro años y medio de mandato la demostró en Guadalajara con las víctimas del Cuerpo de Bomberos, en la T-4, cuando el atentado de ETA, definido por él como un “accidente”; y en el triste y brutal accidente (sin comillas) de Barajas que todavía seguimos manteniéndolo en la retina.
El señor Rodríguez Zapatero, a mi modo de ver, no es capaz de observar el paisaje que le rodea debido al profundo odio que siente hacia la Iglesia y hacia quienes practicamos y sentimos la Religión Católica. Y ese odio hacia más de diez millones de españoles lo sabe imponer –a través de Pepiño Blanco- a todas las Presidencias de las Comunidades gobernadas por su Partido directamente o con las ayudas de los Partidos radicales y antidemocráticos. Recordemos, por ejemplo, el Pacto del Tinell y el Pacto Rovira. El primero, el del Tinell: “todos contra el Partido Popular”. Y el segundo, el de Rovira: “ETA puede poner bombas en cualquier parte de España, menos en Cataluña”. Y curiosamente, a la fecha de hoy, ambos pactos funcionan como un reloj suizo.
Y para no extenderme más, les pregunto desde mi posible ignorancia infantil: ¿de verdad creen que España se merece un “césar” de este nivel; que por no ser, no ha hecho todavía ningún doctorado universitario?... A primeros de noviembre sabremos si la enfermedad mental del “césar” es o no contagiosa… y que Dios nos pille confesados.
Luís de Miranda.