miércoles, 27 de agosto de 2008

Director 2008.08.21

Después de darles a ustedes las gracias por sintonizarnos y por seguir de cerca cuanto estamos haciendo, deseo hacerles llegar el contenido resumido de una larga llamada que me ha hecho una señora del barrio de Monelos.
Después de criticar, por activa y por pasiva, la gobernabilidad de los Gobiernos de Santiago y de La Coruña, y de expresar las opiniones que cada uno de nosotros estábamos sacando de sus actuaciones (por un lado) y de sus sórdidas peleas (por el otro), llegamos a la conclusión de que mientras no cambien este sistema de votaciones , lo mejor que podemos hacer es no acudir a las urnas, puesto que, como ya se ha dicho en distintos medios de comunicación, con las papeletas que cada uno de nosotros ha depositado con fe y esperanza hacen con ellas lo que les viene en gana. Y eso de que respetan la soberanía de los pueblos es un cuento chino, me decía entre decepcionada y cabreada.
Si bastantes restos que quedamos de otra época no hubiésemos tenido que hacer alguna carrera delante de “los antidisturbios” o pasar por los interrogatorios de los representantes del Ministerio de la Gobernación o tener que abandonar España en un plazo inferior a 24 horas, yo le diría que no votase.- le dije. Pero tenga en cuenta que durante años hemos pedido y envidiado a aquellos Países que tenían la fortuna de elegir cada equis años a sus representantes. Y ahora que tenemos esa poderosa arma, no podemos renunciar a ella, mi querida señora.
Usted mismo –insistió nuestra radioyente- dice en sus comentarios que a los políticos actuales, de inferior categoría política que los de 1977, no les gusta nada la verdadera democracia: como sería, por ejemplo, la segunda vuelta entre el primero y segundo, en número de votos a favor. Y una prueba palpable es que ningún representante -sea cual sea su Partido Político- admite la crítica bien o mal intencionada, por parte del pueblo liso y llano, ni por los medios de comunicación, ni de sus compañeros de Partido. Otra prueba evidente de la falta de democracia es el medio terrorífico que cada Presidente de Autonomía regida por el PSOE le tiene a Pepiño Blanco.
Para terminar, y apoyándose un poco en mis anteriores comentarios, me criticó el porqué no soy más directo, a lo que le respondí que como director de un medio de comunicación, me veo en la obligación de respetar a aquellos que tienen ideologías distintas a la mía. Yo bastante hago con exponerles –le dije finalmente- con la máxima claridad que me permite la censura, lo que va aconteciendo y los comportamientos de nuestros dirigentes. Ahora son ustedes, y sólo ustedes, los que tienen la última palabra para que esto continúe como está… o bien ensayemos con otro modelo democrático. En lo que sí estoy de acuerdo con la señora del barrio de Monelos es en el interrogante que abrió: “¿le gusta a usted cualquiera de los tres aspirantes a San Caetano?.
Luís de Miranda