lunes, 8 de septiembre de 2008

Director 2008-09.08

Cualquiera de nosotros (me refiero a quienes estamos en el mundo de la información) que solicite una entrevista con don Florencio Cardador, Concejal de Tráfico y Seguridad Ciudadana del Excmo. Ayuntamiento de La Coruña, sabe que tiene la información deseada y con amplitud de detalles. Y es que cuando se tiene ante la satisfacción de encontrarse con todo un hombre trabajador, responsable y consciente de la responsabilidad que ha adquirido, nuestra labor informativa está asegurada.
A parte de que el señor Cardador es un Concejal muy accesible, jamás elude una pregunta o se sale “por los cerros de Úbeda”. Su sabor es muy ingrata y poco reconfortante. Sin embargo –en la entrevista con nuestro colega Ruben García, del Diario “La Opinión”- declara que es necesario mejorar el transporte público. Y este servidor de ustedes, añadiría “… y abaratarlo”. Porque tanto el señor Cardador como cualquiera de nosotros sabemos que si el transporte público fuera o fuese más asequible, muchos de los problemas que sufrimos la ciudadanía (caso de la maldita doble y triple fila) quedarían en el anonimato, porque lo que no se puede entender es que una persona que trabaje en Monte Alto o en la Zona Obelisco (por poner dos ejemplos) se gaste diariamente 4 euros en transporte. O sea 20 ó 24 euros semanales, según trabaje o no el día sábado. Puesto que, por muy caro que esté el combustible, nadie dentro del casco de esta ciudad de La Coruña, tan pequeña ella, se gasta 20 ó 24 euros en carburante.
Pienso, señor Cardador, que si el precio del transporte público se redujese y que durante equis minutos el mismo billete sirviese para trasbordarse a otra línea final de nuestro destino, muchos propietarios de vehículos a motor lo dejarían en sus domicilios, con lo cual la circulación rodada mejoraría notablemente y se acababa la doble y triple fila…. Y el “carril bus” (siempre necesario) no dividiría a la población.
Lo que tenemos que mentalizarnos es que cuando pedimos una calle, la pedimos para que los vehículos circulen, nunca para estacionar. Para estacionar están los “aparcamientos” y si no se puede pagar un estacionamiento, pues –y perdonen mi crudeza- habrá que usar el transporte público.

Luís de Miranda