martes, 7 de octubre de 2008

Director 2008.10.06

No acabo de entender como no hemos “saltado todos en masa” contra la decisión de nuestros impartidotes de Justicia (los que están mirando para otro lado), en cuanto a la decisión de multar al causante del asesinato de una pobre niña con una simple multa de 1.500 euros; mientras que a la “conejita” (no, de “Play Boy”, sino de Indias) le clavaron una sanción de dos años de suspensión de empleo y sueldo.
Nosotros, los españolitos de a pie, los débiles, los analfabetos, los súbditos del reino del poder , la “carne de cañón”, ya sabemos (con esta otra experiencia o decisión) que seremos siempre los “paganinis” de los errores de los que imparten una justicia incomprensible a nuestra escasa formación y poder económico. Y quienes esperábamos que nos ayudarían los que tienen en sus manos el poder de la información independiente, resulta que esos “otros” meten su cabeza en la arena, como los avestruces, para que no les quiten las subvenciones , caso de que cometiesen el error de inclinarse por el lado de que se aplicase aquello de que “todos somos iguales ante la ley”. Lo único que nos ofrecen diariamente es una hipotética “alfombre roja” por la que pasean y exhiben a los políticos en el poder. Y ello, precisamente, no es lo que nos han enseñado aquellos grandes maestros (ya desaparecidos, por desgracia) cuando nos iniciamos en esta bendita profesión de la información.
Hace 30 años atrás justificaron aquellos abusos de poder debido a que vivíamos bajo una dictadura feroz. Sin embargo hoy justificamos estas decisiones jurídicas guardando silencio. Y muchos de nosotros que no hemos cursado estudios de derecho, nos preguntamos cada día, qué nos pasará si cometemos el pecado de estacionar nuestro coche delante de la vivienda de un importante servidor público –por poner un ejemplo- o qué nos pasará si reclamamos el derecho a que nuestros bebes e infantes no se embadurnen en los excrementos que depositan los perros en las zonas verdes de los parques o qué tipo de castigo nos impondrán por no poder hacer frente a los impuestos: los que, por cierto, siguen el proceso de una progresión geométrica: la misma que el firme de Ramón y Cajal.

Luís de Miranda.