jueves, 2 de octubre de 2008

Director 2008.10.02

Les voy a recordar una anécdota (o quizás, chiste) de aquel vendedor de castañas que estaba con su brillante “máquina del tren” delante del Banco Pastor. . ¿Lo recuerdan?... Pues, resulta que un día se le acercó un conocido y le pidió que le prestase cinco pesetas… y que en dos o tres días se las devolvería.
La respuesta del “castañero” fue la siguiente: “No sabes cuanto lo siento, pero es que el Banco y yo hemos hecho un acuerdo. Y el acuerdo es que el Banco Pastor no venderá castañas… ni yo prestaré dinero”.
Sin que me mueva ninguna tendencia política (puesto que ni el PSOE, ni el PP, ni el BNG me dan de comer) como simple cliente bancario no puedo confiar en las declaraciones hechas por un caballero que me estuvo negando esta brutal crisis hasta la saciedad, cuando desde el mes de agosto de 2007 se estaba anunciando un descalabro laboral y económico, de proporciones insospechadas.
Esto, por un lado. Y por el otro, sigo sin comprender cómo puede estar a la cabeza del Ministerio de Hacienda una persona que no cursó estudios económicos… ¡Ah!. Para eso están los asesores… esto es lo que me responderán los defensores del señor Solbes. Y si los asesores son simplemente unos amigos o militantes del Partido, en los cuales él deposita su total confianza, y los que también tienen el título de haber cursado Derecho, ¿de qué tipo de asesoramiento estamos hablando?... Porque si son especialistas en Economía (lo que me creo mientras no me demuestren lo contrario) no pueden asegurarnos que las Cajas (por poner un ejemplo) no pueden irse al Garate, si sobrepasan el 5% de morosidad, porque ellos saben positivamente que si llegasen a tocar ese porcentaje (y están en estos momentos muy cerca de tocarlo)… en el mejor de los casos tendríamos asegurados los primeros 20.000 euros… (cantidad ridícula)… mientras que el resto de los depósitos se irían por las alcantarillas de la corrupción más salvaje e inhumana… desde la recesión de 1929.
Este que les habla, y recordando algunas de las lecciones recibidas en mis años de estudiante, los cuatro euros que tantos años de trabajo y esfuerzo me costaron reunirlos, como comprenderán no me los voy a jugar sobre las declaraciones de un distinguido caballero, que me asegura una estabilidad bancaria, cuando los propios Bancos están nadando en aguas turbulentas. O este caballero es un osado… o un adicto mentiroso …o el iluminado enviado a la Tierra por todos los dioses venerados.
Pienso que no es el momento para levantar falsas alarmas ni provocar un “corralito argentino”… pero si advertir que “viene el lobo” para que los “paganinis de siempre” no sean los “decapitados”.

Luís de Miranda.