lunes, 20 de octubre de 2008

Director 2008.10.20

La primera arma de comunicación que todo ser humano tenemos es el lenguaje. Y el lenguaje puede ser de signos o sonoro. El de signos no tuvo problema alguno, ya que encontraron una internacionalización, donde nadie reclamó el derecho de los orígenes. Sin embargo en el lenguaje sonoro, y debido a la invención o fantasía de las correspondientes tribus, cada descendiente quiere adueñarse de un producto que fue formándose a golpe de tambor y espada.
Nosotros, los españoles, tenemos la inmensa fortuna de poseer la segunda Lengua materna más hablada del mundo. Y no contentos con esa poderosísima y contundente arma cultural, resulta que cuatro descerebrados –a golde de tambor y espada- están impidiendo que nuestros hijos y nietos conozcan la Lengua Española o Castellana… y de esa manera convertir a millones de vascos, catalanes, gallegos, asturianos y mallorquines en analfabetos graduados. Puesto que todo pueblo analfabeto fue, es y será el abono y el papel higiénico de las demás tribus.
Ayer en nuestra bella Ciudad de Cristal, tuvo lugar una manifestación ciudadana por la defensa de la Lengua de Cervantes y todavía ningún medio de comunicación ha informado de cuantas personas compusieron tal manifestación y cual ha sido su repercusión. Y es que cuando se vive bajo el temor de un régimen que puede destrozarte tu status económico y social, suprimiéndote la subvención y la publicidad institucional… el evitar lo más posible informaciones que vayan contra los gobiernos separatistas y anti españoles, suele dejar las cosas como están en este presente de indicativo: de pena.
Una vez disuelta la manifestación, se formaron pequeños grupos alrededor del punto final. En un conocido restaurante se buscó y rebuscó en los seis canales de televisión del Gobierno, la noticia… Nada de nada.
--Pon la “tele-gaita” (así le llaman cariñosamente a nuestra Cadena regional).- Dijo la más optimista.
-- Estás de coña –respondió su cuñado. Como va a darla, si en la televisión gallega no se permite ni una sola palabra en castellano.
Poco a poco los ánimos se fueron encrespando al unirse al diálogo familiar gente recién llegada al restaurante. Y les puedo asegurar a quienes me conocen y siguen diariamente que esta imposición de que nuestros alumnos no puedan estudiar en castellano y nos los conviertan en manada de borregos… más temprano que tarde los choques entre las tribus que conformamos la sociedad no van a ser gratuitos. Y cuando las fuerzas de seguridad intervengan para ayudar a los que están a favor del régimen de turno (como es su obligación) y en contra de quienes quieren lo mejor para sus hijos, ojalá que sólo se salden los “choques” con ligeras contusiones en brazos y piernas y algún que otro punto de sutura.
Luís de Miranda.