jueves, 23 de octubre de 2008

Director 2008.10.23

El pasado martes, día 21, a las 11,15 AM dos señoras con carnet de estacionamiento para minusválidos estuvieron invitadas a esta Emisora con el fin de participar en un programa.
La sorpresa de todos nosotros fue que las dos plazas reservadas para minusválidos estaban ocupadas por los llamados “caraduras”.
Una de ellas llamó a nuestra Policía Local de inmediato: o sea a las 11,20.
El vehículo grúa llegó a las 12,40 AM… y cuando se disponía a enganchar el único coche que seguía aparcado (el otro ya se había ido)… el personal de la “grúa” recibe una llamada telefónica… detiene la operación de enganche y… desaparece: dejando, claro está, el coche del carota ocupando una de las dos plazas que nuestro Excmo. Ayuntamiento de La Coruña nos concedió en junio de 2006.
Si debo hacer algún reproche, me referiré a la llamada telefónica; puesto que la tardanza –entre la hora de llamada y la hora de presencia de la “grúa”- de una hora y veinte minutos me imagino que será normal, ya que en esta bella ciudad la gran mayoría de los conductores se pasan por el “Arco de Triunfo” los puestos reservados a los minusválidos.
Pero lo que no entendemos, ni nosotros ni tampoco el vecindario, es que llegue la grúa al lugar de los hechos… que inicie la maniobra de enganchar el vehículo que cometió la infracción… que el personal que viaja en el vehículo-grúa reciba una llamada de teléfono… y que desaparezca, dejando el vehículo infractor sobre una de las plazas reservadas para minusválidos, y que el policía local, que tiene la obligación de levantar el “acta” de cuanto ha visto, haya permitido semejante violación del código de circulación.
Y después… y lo más triste de todo esto, es que al hacer esta denuncia pública, el personal del Ayuntamiento en pleno buscará, de aquí en adelante, la forma de silenciarnos o de hacernos la vida poco menos que imposible; ya que estos gestos de corrupción sólo son válidos para el poder y sus secuaces.
Luís de Miranda.