lunes, 27 de octubre de 2008

Director 2008.10.27

Créanme que estoy harto de escribir comentarios, donde tenga que analizar –desde mi punto de vista y desde la experiencia que dan los años transcurridos y los errores cometidos- a nuestros actuales representantes políticos. Pero la actualidad y los hechos que, el día a día, nos va mostrando no son nada atractivos. Todo lo contrario, son en algunos casos… casi repugnantes. Y es que siendo hijo de una Nación (la más antigua de Europa) que fue capaz de descubrir y conquistar más de medio mundo, me siento ofendido y humillado por culpa de las mujeres y hombres que nos representan ante las demás Naciones. Son una serie de personalidades que van deteriorándose a medida que pasan las legislaturas, por culpa de que los que aspiran a ocupar el Palacio de La Moncloa no son estadistas ni tienen la preparación política que la media del resto de Países que componen los grandes “clubes” internacionales. Y es por esa razón que vemos en el momento presente a una serie de marionetas que van llamando a las puertas de la nada y bendiciendo a los dictadores más sanguinarios del Universo para que medien con los EE.UU. para que al Primer Ministro de nuestra amada España le dejen entrar a la “Cumbre de los 20” por la puerta de servicio o por la cocina, ya que lo importante no son los acuerdos que allá se tomen sino la fotografía de nuestro Presidente del Gobierno con una banda de buenos y malos.
Como simple españolito de a pie que soy, sentí vergüenza ajena cuando pude ver al señor Rodríguez Zapatero sonriendo al –quizás- monstruo más sanguinario de la Tierra y, sobre todo, que en ninguno de sus intervenciones haya hecho ninguna alusión a las condenas a muerte que se están llevando a cabo en el gigante asiático. Tanta vergüenza he sentido y tanto temor a que el señor Rodríguez Zapatero se quedase a presenciar la ejecución que tendrá lugar en esta semana, que todavía siento escalofríos ante el ordenador. Y es que, hasta cierto punto es comprensible, si nuestro Presidente del Gobierno sintió un afecto incontrolado por el sanguinario Arafat, no es menos cierto que sus amigos y sus puntos de apoyo están en Cuba, Venezuela, Bolivia, Argentina y las Tribus del África negra. Y las potentes Naciones y Estados como Alemania, Francia, Italia, Inglaterra y los propios EE.UU., al día de hoy, nos dan la espalda.
¿Se puede esperar algo distinto mientras en La Moncloa esté el señor Rodríguez Zapatero, en la Oposición el señor Rajoy y los Nacionalistas y anti-españoles sigan marcando las normas de separatismo y terror?... Me gustaría que alguno de ustedes me respondiese. Yo… lo confieso humildemente… no encuentro una respuesta.
Luís de Miranda.