miércoles, 29 de octubre de 2008

Director 2008.10.28

Escuchando esta mañana una Emisora de Radio, me sorprendió relativamente que uno de los contertulios calificase la figura del Rey, don Juan Carlos I, como un simple jarrón de decoración o como un simple “don nadie, que ni pincha ni corta”. Y todavía ha ido más lejos… Dijo que en el día del 23 F se había tomado unas atribuciones que nadie le concedió, pero que se le perdonaban porque su actuación fue beneficiosa para todos. Y que se nos recordaba a todos que don Juan Carlos I tiene que hacer cuanto le diga el Gobierno de turno, le guste o no le guste, puesto que –según ese contertuliano- no puede negarse a nada.
Sin embargo el moderador del programa, así como algunos contertulianos más, le replicaron recordándole que nuestro Rey es el Jefe de las Fuerzas Armadas y el moderador y garante de la Constitución. De hecho, y durante los gobiernos de don Adolfo Suárez y de don José María Aznar, en más de una ocasión se negó a realizar ciertas gestiones y ciertas intervenciones, por considerarlas no apropiadas o no adaptadas al momento histórico.
El que a estas alturas de la película la opinión pública, poco a poco, se vaya envalentonando y criticando a la Casa Real es algo que está ahí. Y está ahí porque nuestro “garante de la Constitución” está permitiendo que la misma la vayan destrozando nacionalistas, anti-españoles, separatistas y terroristas sin que tenga una aparición pública y solemne como la del 23 F… para decirnos a todos los españoles de bien que él está de nuestro lado. Sin embargo, y a los ojos de quienes no comulgamos con ruedas de molino, la Casa Real demuestra que… o le teme a que los socialistas transformen la Constitución y los pongan de patitas en alguna de nuestras dos fronteras… o, por el contrario, se siente cómoda inaugurando sedes de estudios anti-españoles o representada en una simple fotografía colgada de las paredes de los despachos.
Lo que si es cierto es que este desaguisado político y jurídico, más esta desmembración territorial, no nos fue explicada en su momento. Y si algún “tsunami” no limpia este ambiente y este suelo… parte de ese pueblo español que tantas muestras de afecto le entrega a la Casa Real se llevará la gran decepción de sus días. Porque es en esa Casa Real donde intenta refugiarse… aun observando que sus Representantes Reales tienen predilección por otra parte de la población.
Al fin y al cabo es muy difícil ser imparcial, cuando a uno le someten a caminar sobre una cuerda floja.
Luís de Miranda.