lunes, 17 de noviembre de 2008

Director 2008.11.17

Me imagino que a través de la Prensa escrita se habrán enterado que en la noche del pasado sábado, y en el Hotel Finisterre, ha tenido lugar el emotivo homenaje a don José Antonio Folgueira Madarro, en el que estuvieron presentes, entre otras personalidades y amigos, don Javier Losada, Alcalde del Excmo. Ayuntamiento de La Coruña, la casi totalidad de los ediles del Partido Socialista, altas representaciones de los Cuerpos de Seguridad, así como los Presidentes de las Federaciones Vecinales de las cuatro provincias gallegas y de nuestra área Metropolitana.
Como era de esperar, nuestro Primer Edil, dirigió al propio señor Folgueira y a los allí presentes, una recopilación de la vida política y social de este hombre bueno, honesto y trabajador, en pos de la ciudadanía, a costa de robarle a su esposa, Carmen, y a sus hijos, miles y miles de horas que supo dedicar al movimiento vecinal.
Don José Antonio Folgueira Madarro, para aquellos que pudiesen poner en tela de juicio su sacrificio por la comunidad, ha sido un hombre de creencias profundas hacia una sociedad socialista y plural. Y al mismo tiempo, y así lo reconocieron públicamente cuantos han tenido la posibilidad de acceder a los micrófonos, el señor Folgueira, mientras ha estado al frente de La Federación, ha sabido aglutinar a gente con distintas ideologías políticas con un alto sentido de unidad, de convivencia y de respeto; ya que de lo que se trataba era de hacer llegar a los Alcaldes las inquietudes y necesidades de cada barrio, de cada ciudad o pueblo; y, al mismo tiempo, sus soluciones: comportamiento éste que nuestro Alcalde, don Javier Losada, le agradeció. Y ese merecido agradecimiento también fue debido a que aquello que se acordaba, el señor Folgueira lo cumplió con lealtad y sin que le temblara el pulso.
Por tener el honor de contar con la incondicional amistad del señor Folgueira, (el que jamás me ha decepcionado, el que jamás se negó a prestarme su ayuda desinteresada), debo añadir que hombres de su talla moral, tengo la impresión de que están en peligro de extinción. Hoy, para nuestra propia desgracia, y quedó reflejado durante la cena homenaje, algunos abrazos que recibió el amigo Folgueira se debieron a que el gran jefe estaba presidiendo el evento; de otro modo, buscarían mil excusas para no estar presentes. Y es que dentro de todo colectivo político aparece siempre, siempre, la figura del “trepa”, del “pelotas” y del corrupto.
Don Javier Losada Aspiazu, mi respetado Alcalde, estoy totalmente de acuerdo contigo en tu recorrido por el historial político y social del amigo Folgueira, el que nos ha emocionado de verdad a cuantos creemos en las mujeres y hombres honestos (¡que sí los hay!); pero –si me permites, aunque tan solo sea por mis años y mi experiencia- debo recordarte, por el amor que sentimos hacia la colectividad de vecinos, que seas más cauteloso en la elección de quienes te rodean y colaboran contigo. Son muchos (por fortuna) los que sacrifican sus vidas familiares en pos de la comunidad y de la lealtad que han prometido hacia tu persona. Pero, por otro lado, te toparás con otros (los menos) que siguen tus líneas de actuación, sólo porque te temen y porque son conscientes de que puedes bajarlos del hipotético pedestal al que ellos se han encaramado, en cualquier momento. Y esos pocos –repito, pocos- no son coincidentes con la honorabilidad y el respeto ganado por el compañero Folgueira. Ojalá que pronto, muy pronto, la clase política gallega siga el ejemplo de ese humilde servidor socialista, al que hemos acompañado en el día de su despedida como Presidente de las Asociaciones de Vecinos de La Coruña y de su área Metropolitana… aunque haya dejado el listón muy alto. ¡Ah!. Y permíteme otra cosa más, querido Alcalde. Jamás olvidaré el saludo afectuoso que nos dimos en la inauguración del Centro Comercial “Dolce Vita” ni el que nos dimos el sábado en el Hotel Finisterre. El mutuo respeto que nos demostramos cada vez que nos encontramos tiene que ser otro signo más de democracia y ejemplo hacia las futuras generaciones… aunque en poquísimos puntos no seamos coincidentes y algunos de tus colaboradores no lo admitan. Y como de bien nacidos es ser agradecidos, termino diciendo “gracias, Javier” y gracias, Folgueira, por esta amistad.
Luís de Miranda