miércoles, 19 de noviembre de 2008

Director 2008.11.19

En cualquier capital o pueblo existen calles en las que pareciera que la mano de no se sabe quien las ha condenado al más absurdo abandono. Y hoy merece ese reconocimiento de “calle abandonada”, la que lleva el honroso nombre de Adelaida Muro, en el barrio de Monte Alto, de la capital Herculina.
Es probable que dicha rua no haya sido transitada jamás por los sucesivos Alcaldes del Excelentísimo Ayuntamiento de La Coruña y, mucho menos, por sus ediles; porque, de otro modo, no se entiende el estado de su calzada, repleta de parches y más parches, a distintos niveles y con distintos componentes de firme.
Es tal su estado de deterioro, que reemplazar cada “parche” nos costaría a los contribuyentes una cifra astronómica de euros. Y de rehacer su firme, a lo largo y ancho de la calzada, desequilibraría el presupuesto anual, acción prácticamente imposible para el más boyante Ayuntamiento de provincias.
Por lo tanto, ya que tal problema es irrealizable, lo mínimo que sus conciudadanos se merecen es exonerarlos del pago del impuesto de rodaje, puesto que los amortiguadores y neumáticos de sus automóviles sufren un castigo superior al de cualquier otra calle de nuestra ciudad. En cuanto a los conductores no residentes en la calle Adelaida Muro, sólo advertirles del mal estado de su calzada para que eviten en lo posible circular por ella.
En cuanto al pensamiento de una gran mayoría de los coruñeses y de sus residentes, debo confesar que creen, creemos, que el impuesto de rodaje se destina en su totalidad al mantenimiento de las calzadas, y no en otros menesteres. Porque, de ser así, tendríamos todo el derecho moral para hacernos “objetores del pago de dicho impuesto” hasta tanto en cuanto en el recibo anual no se refleje el porcentaje real que se destina al mantenimiento de las calzadas de nuestras calles.
Pienso, pensamos que no estaríamos cometiendo ningún fraude a las arcas municipales, de adoptar tal decisión… salvo que nos demuestren que dicha recaudación no es suficiente. Y de no ser suficiente, con cifras demostrables, nuestra Hacienda Municipal ya sabe lo que tendría qué hacer.
Luís de Miranda