lunes, 24 de noviembre de 2008

Director 24.11.08

Ayer, ante unas cinco mil personas y en Santiago de Compostela, el Partido Popular celebró un Congreso para declarar oficialmente que el próximo Candidato a ocupar el amplio y lujoso despacho de San Caetano será –siempre que los gallegos de bien así lo manifiesten en las urnas- don Alberto Núñez Feijoo.
A través del Canal de Tv Intereconomía seguí con atención todo el discurso y la proclamación del Candidato, en la voz de don Mariano Rajoy. Y debo decir que no acabo de comprender cómo pueden estar cinco mil fanáticos, y durante horas, oyendo (no sé si escuchando) palabras y palabras de alabanza hacia el futuro Presidente de la Xunta –según el señor Rajoy- envueltas en sorna gallega; mientras que el alabado encontró más interesante hablar con el adlátere que tenía a su derecha que el escuchar a don Mariano Rajoy.
Estas representaciones teatrales, vacías de cualquier mensaje ideológico y de mensajes creíbles son comunes en todos los Partidos Políticos. Y es que llegado el momento de prometer y de convertirse en “accesibles a los ciudadanos” no regatean lo más mínimo en acusaciones para el gobernador y venturas para el aspirante. Claro que otros nos siguen hablando de la Guerra de Iraq, de la foto de las Azores, de los asesinatos que cometió el señor Aznar –según las izquierdas y que ningún Canal de Televisión nacional o local retransmitió-, de que todo Colegio castellano debe desclavar los cristos que presiden ciertas aulas o despachos, etc., etc… mientras que en los cuarenta días que faltan para terminar este maldito bisiesto se quedarán sin trabajo alrededor de doscientas mil personas: las que sumadas a las ya tristemente existentes acercan, poco a poco, el porcentaje de parados al 15%.
Señoras y señores, una cosa es cierta… La leche que da la vaca del bipartito ya la llevamos bebiendo más de tres años ya conocemos su cantidad y textura. Y sin sonrojo alguno debemos reconocer que, a dos por tres, se “corta” y no sirve para alimentarnos.
Ahora que cada fanático (fanático es todo aquel que no piensa ni razona) saque sus conclusiones. A mí personalmente me tiene sin cuidado, ya que yo soy un simple notario de la noticia. Si quieren cambiar de vaca o no, ese es su problema. Ahora bien, después de esta oportunidad no habrá otra hasta dentro de cuatro años… salvo que las dictaduras que están imponiendo ciertas Autonomías no lo impidan. Y que nosotros, los católicos, podamos seguir votando desde las cárceles, al día de hoy, no lo tenemos asegurado al cien por cien.
Luís de Miranda