lunes, 1 de diciembre de 2008

Director 2008.12.01

Desde muy joven he oído y leído que “hombre de muchos oficios… pobre, seguro”. Y la prueba de ello la tenemos en la actualidad con un gran “peso pesado de la política nacional”. Ese “peso pesado”, en el colegio de su aldea, raro era el día en que el maestro no le castigara a barrer el aula por no saberse la lección. Más, curiosidades de la madre naturaleza, ese “peso pesado” no da a los cuarenta y tantos millones de españoles clases de moral, de ética, de honor y de valentía… con tanta vehemencia, que los cientos de seguidores suyos aplauden y chillan sus descalificaciones e insultos como si estuviesen posesos.
Lo que más me dolió de cuanto he escuchado este pasado fin de semana fue el que cientos o miles de fanáticos aplaudiesen la cobardía que se le atribuyó a la señora Presidenta de la Comunidad de Madrid, cuando se estaba ametrallando a cuanto se movía y no fuese musulmán; puesto que tenían que alcanzar la cifra de muertos que hubo en el 11 de septiembre de 2001, en los Estados Unidos.
Como yo no quiero dudar de la valentía y el honor del magnífico ex estudiante de derecho, estoy casi seguro que si él hubiera estado en el puesto de la señora Aguirre, se hubiera erguido en el centro del “hall” del Hotel y se hubiese enfrentado a aquella banda de asesinos fanáticos, como lo hizo el señor Mellado en el Congreso de los Diputados, aquel 23 de febrero inolvidable.
Sin embargo, y en honor a la verdad, de un analfabeto graduado nada me sorprende. Pero lo que me indigna, lo que me saca de mis casillas, lo que me desequilibra emocionalmente, son toda esa banda de padres y madres de españoles que chillan y aplauden consignas que atentan y dañan la moral de gente de bien, y que estimulan a la persecución de los cristianos y que ríen y aplauden las anécdotas de las violaciones y asesinatos de monjas y curas, entre otras cosas. Es tal el deterioro moral de millones de españoles, que no entiendo como aplauden cuando a nuestros hijos se les llama ASESINOS, por el mero hecho de haber escogido la carrera militar, la carrera policial o el … o cuando a nuestros compatriotas que no profesan o militan en un Partido de izquierdas y que se hayan cabreado ante el atentado al señor Aznar o por el problema del helicóptero o por la –para algunos- frustrada masacre de la delegación de españoles en la India… A esa gente de bien se la margina, se la persigue y se la trata como si fuesen algo peor que apestados.
Esta es, en definitiva, la nueva moral que está convirtiendo a nuestra amada España en un auténtico “nido de víboras”, donde mucha militancia “progresista” desea la muerte de quienes conforman la derecha española.
Ojalá que nunca tengan las futuras generaciones que tildarnos de irresponsables… a unos y a otros.
Luís de Miranda.