miércoles, 17 de diciembre de 2008

Director 2008.12.16

Me parece increíble que a estas alturas de la existencia humana, aun recortándola a los 21 siglos de la era cristiana, todavía haya mandatarios que sean capaces de someter a todo un pueblo bajo una hipotética “espada de Damocles”, la que en cualquier momento puede caer sobre las cabezas de gente humilde y maravillosa, sin la menor piedad, porque a una serie de desalmados dictadorzuelos les viene en gana o simplemente para sembrar un terror generalizado. Y lo más abominable, lo más desgarrador, es ver como otros aspirantes a la desintegración humana y moral de esos mismos pueblos les aplauden su sin razón y las torturas de sus congéneres, con la disculpa de seguir unas líneas de diplomacia internacional, para el bien-vivir de unos pocos.
Como saben todos ustedes, tenemos al día casos concretos y muy cercanos a nosotros, como son China, Cuba y Venezuela, entre otros.
Pues bien. Este pasado fin de semana se reunieron en Caracas los máximos responsables de Cuba y Venezuela, los sanguinarios Raúl Castro (con idéntica responsabilidad que su hermano Fidel), por la hermosa isla caribeña, y Hugo Chávez, por la nación de Simón Bolívar, para estrechar la cooperación bilateral con la firma de nuevos acuerdos energéticos y tecnológicos.
Estos dos impresentables (amigos de nuestro Gobierno nacional), representan a los dos “gobiernos revolucionarios” e idearon que en el próximo año de 2009 se ejecuten 173 proyectos comunes y por un valor de dos mil millones de dólares. Y entre esa serie de empresas mixtas, una de ellas se encargará de la refinación del petróleo y gas natural licuado, en la isla de Cuba, para que contribuya a la expansión de las refinerías cubanas de Cienfuegos y Hermanos Díaz. Y también, por aquello de no olvidar el régimen de “socialismo o muerte”, prometieron crear una “empresa socialista mixta” de tecnología.
Pienso, y es una opinión muy personal mía, que las Naciones democráticas deben poner freno a esta expansión caribeña, antes de que sea demasiado tarde. Porque lo que está claro, muy claro, es que el dictador Hugo Chávez, a punta de dólares, se va “apoderando”, como quien no quiere la cosa, de Naciones del área, con el consabido riesgo de desestabilizar todos cuantos regímenes que se hayan al sur de los Estados Unidos. Regímenes comandados por auténticos “pata en el suelo”, cuyo único objetivo es llevar a sus Países a la miseria, mientras esos pocos se embolsan miles de millones: miles de millones –oh, paradoja- que terminan en cuentas numeradas de los paraísos fiscales o en los Estados Unidos, para más INRI.
En una palabra, “dime de lo que presumes y te diré de lo que careces”. O sea que quienes nos hablan de socialismo, procuran enriquecerse lo más pronto posible y vivir a modo y manera de aquellos que tanto han criticado… con la boca pequeña y para enardecer a los millones o miles de borregos que lo auparon a la poltrona del poder.
¡Que suerte tienen esos pocos que siempre, siempre, hay un avión en cabecera de pista dispuesto a sacarlos del País, así como a sus familiares directos, cuando el pueblo abre los ojos… y va infantilmente a su búsqueda para aplicarles la ley del pueblo: la que normalmente suele ser la más justa…. Pero, también, la más temida.
Luís de Miranda.