lunes, 29 de diciembre de 2008

Director 2008.12.26

Después de haber pasado la primera fase de estas Pascuas Navideñas, en paz, la reincorporación al trabajo diario debe realizarse con optimismo y buenos deseos. Por lo tanto, en el día de San Esteban, no voy a recordar las flechas que lo mataron, ni quienes fueron sus asesinos. Voy a pasar la página, cerrando los ojos y tapando la nariz a la realidad.
Como viene siendo tradicional, tal día como el de hoy, los medios de comunicación visuales, orales y escritos, resaltan el discurso de nuestro Jefe del Estado: discurso que, como no ignora ninguno de ustedes, ha pasado por la “pulidora” (antaño se la llamaba “censura”) del Partido Socialista Obrero Español. Y como si se tratase de principiantes de esta bendita profesión, todas aquellas líneas leídas por nuestro Rey, se resumieron a una sola: “tirar del carro”. ¿De qué carro, Majestad?... ¿Sabe Vuestra Majestad hacia que precipicio se dirige el carro?... Porque las medidas que se están tomando… como, por ejemplo, la de subir el salario mínimo interprofesional, cuando son media docena de trabajadores que lo cobran en toda la Nación… nos llevan irremisiblemente a donde nadie queremos ir. Y sin embargo nuestro Jefe del Estado, acepta y mira para otro lado, cuando sabe muy bien –como cualquier estudiante de económicas- que esa medida sólo sirve para acrecentar el número de parados… a costa de unos atractivos titulares por parte de los afines al PSOE y a las subvenciones… y ocultando que cualquier incremento salarial, en estos momentos de crisis, generará inevitablemente cientos de miles de parados más.
Créame, Majestad, y se lo confieso desde el respeto que me merece su trono, que sus discursos cada año tienen menos audiencia y menos credibilidad… y que el de la Navidad próxima ya pueden sus redactores iniciarlo hoy mismo, ya que su contenido estará “intoxicado” por aquellos que lo consideran de su misma cuerda: UN Rey progresista y republicano.
Luís de Miranda.