martes, 3 de febrero de 2009

Director 2009.02.03

Me parece un gasto de tiempo inútil seguir removiendo la perdiz, cuando los pueblos están definitivamente drogados... o simplemente han caído en el desprecio más absoluto hacia cuanto signifique o tenga “que ver” con tal o cual formación política. ¿Saben ustedes que les sucede a los Países que abandonan toda ilusión ideológica y pasan al desprecio más absoluto?... Pues que se van al fondo del abismo, donde sólo hay arenas movedizas.
Faltan tan sólo 25 días para que mis comentarios me vuelvan a dar la razón. Por lo tanto, reflexionaré sobre la idea que me dan mis compañeros: hacerle la competencia al famoso Raphel... cuando esa no es mi idea. Sin embargo, y después de los aciertos conseguidos, debería auto analizarme... y “cobrar” cifras escalofriantes por cada acierto: porque no me negarán ustedes que lo que sobra en nuestra querida región gallega es dinero. ¡No faltaría más!. ¿Acaso alguno de ustedes lo ha puesto en duda, en algún momento?
Les voy a confesar algo que jamás lo hice público: “lo que más me gusta de las elecciones es el comportamiento de los candidatos. Sobre todo, el que en esas fechas está en el poder absoluto y se cree que es el “Cesare de la Roma de Nerón”... y entra en escena a toque de trompetas y música estridente, mientras el proletariado y los fanáticos chillan como posesos aquello de “¡Presidente, Presidente!” Y una vez subidos a la “atalaya” del majestuoso “trono” comienzan a insultar al resto de los contrincantes y a tildarlos de corruptos y de no sé cuantas cosas más. Total que una vez terminados los fastuosos actos de propaganda, la masa de incautos salen del recinto circense más contentos que si les hubieran o hubiesen conseguido un puesto de trabajo y una vivienda, dignos.
Por eso me gustan las elecciones; sí, señor.
Luis de Miranda.