miércoles, 4 de febrero de 2009

Director 2009.02.04

En el día de hoy no importa que Diario compremos o podamos comprar, ya que la totalidad de ellos destacan la gran y triste noticia: en Galicia se están quedando sin trajo 200.000 paisanos/mes. O sea 666, al día.
Este problema, anunciado reiteradamente por algunos medios de comunicación y por los altos responsables de la Banca española, sigue “enquistado” y sin vías de solución; ya que la cercanía de una serie de citas a las urnas hace que sea mucho más importante mantenerse en el poder que el resolver la crisis. No olvidemos que las medidas que hay que tomar son duras y anti populares. Por lo tanto podrían trasvasarse los votos de una “cesta” a otra distinta. Porque tampoco podemos echar en saco roto el recuerdo de hace cuatro años, donde el Partido Popular (ganador de las elecciones) quedó a sólo siete mil votos de la mayoría absoluta. Y esos siete mil votos (todos ellos de familias de derechas) son los de esos prepotentes que les fastidia muy, mucho ponerse a la cola, donde se encontrarán votantes de otras tendencias políticas. Y es que jamás pude entender porqué a la derecha le da vergüenza identificarse, como tal. Y sin embargo, la gente de izquierdas confiesa su creencia con el mayor orgullo: postura ésta que les honra.
¡Ah!. Se me olvidaba... Debo confesar que estoy pendiente de los Canales de televisión y de Radio, donde me metieron por los ojos y oídos la figura del actual Presidente de los EE.UU. de Norteamérica, para que me digan qué les pareció la orden que cursó el señor Obama de que sólo se podrán comprar productos nacionales y usar productos fabricados por empresas ubicadas en los EE.UU.... mientras que nosotros, los gallegos, (y lo desataco como ejemplo de amor hacia “a nosa terra”) compramos coches que no se fabricaron en Citröen Hispania... porque, quizás, para esos “amantes de Galicia” la calidad de nuestros paisanos es deficiente y poco profesional: de ahí que no seamos capaces de fabricar coches de 460.000 euros, ni sillas de 2269 euros, ni pantallas de plasma de 1.700 euros, ni mesas que cuestan el sueldo anual de un director de una Compañía Multinacional.
Miren por donde estoy de acuerdo con la medida de que primero hay que consumir y gastar de lo nuestro. Y con esto no vayan a colocarme la etiqueta de separatista. Simplemente quiero que se aplicase la “ley no escrita” de que primero soy yo; después, yo; y al final, yo. E que cada can lama o seu... en estos momentos de hambre y desempleo. Y cuando volvamos a ser ricos, ya compraremos productos producidos o fabricados en otros lugares de la Nación española. Pero mientras tanto, apliquemos con toda su crudeza el “decreto Obama”.
Luis de Miranda.