jueves, 19 de febrero de 2009

Director 2009.02.19


Para mí hay dos informaciones que aparecen en medios escritos que me han helado la sangre... por sus repercusiones:
La primera.- El que monsieur Pierre Ianni, director de la planta de PSA Peugeot- Citroën, en Vigo, que el futuro de ella dependerá de la marcha de las ventas... es algo comprensible y, aunque nos duela, totalmente responsable.
Nadie niega que la planta de Vigo, desde sus comienzos en la década de los sesenta ha demostrado a más de media Europa que su productividad y calidad estaban muy por encima de las del barrio parisino de Levallois y la de Saint Denis. De hecho, allá por la década de los setenta, con tecnología Citroën y estilo italiano, se comienzan a fabricar los primeros “GS”, con suspensiones independientes, frenos de disco, motor de cuatro cilindros bóxer de 1.120 cm3., un cambio manual de tres velocidades que te permitía alcanzar una velocidad máxima de 175 km/hora.
Pues bien. Les doy mi palabra de honor que amigos míos franceses, por aquellos años, daban una buena propina a aquel distribuidor de Citroën que le consiguiera un vehículo salido de la Zona Franca de Vigo. ¿Y saben por qué?... Porque aquella plantilla de trabajadores de Vigo se esmeraron como nadie y consiguieron ser el orgullo de la Firma Citroën, a nivel mundial. Por estas razones, y recordando aquella etapa, quienes dicen amar a Galicia y a sus gentes, están comprando en el exterior. Y para este humilde servidor, no merecen ni el agua que beben, por dos razones. Una, porque desprecian el esfuerzo y la profesionalidad de las mujeres y hombres vigueses y cooperan con su actitud para que la fábrica deje de vender y se vayan a la santa calle decenas de miles de trabajadores. A ver si esos -que dicen ser gallegos y muy gallegos y que a los que no hablamos en gallego nos tratan de ratas fascistas y no se cuantas lindeces más- hacen algo por ayudar a que no caigan las ventas de Peugeot-Ctroën, empezando por ellos mismos, con el ejemplo. Punto uno.
Punto dos.- La Firma “San Luis”, por caída de las ventas y por el amor que los gallegos sentimos hacia nuestros hermanos, también cerrará su Almacén de La Coruña... y colorín, colorado, a Madrid que voy.
Mi consejo, por los cientos de años de vivencias que tengo, es que no sigan ustedes jugando con pólvora... pues van a terminar quemándose.
De momento, en mis predicciones estoy ganando por goleada... y cómo guardan silencio los que, a mis espaldas, me otorgan calificativos que la buena educación que he recibido no me permite repetir. ¿Por qué seguirán callados?, me pregunto.
Luis de Miranda.