jueves, 26 de febrero de 2009

Director 2009.02.26


Bueno. Faltan un poco más de sesenta horas para que cada uno de nosotros, con derecho a voto, depositemos en las urnas el deseo de que nuestra tierra gallega no siga en esta caída libre... salvo que lleve un buen paracaídas.
Personalmente he ejercido mi voto, desde que he podido hacerlo, en función a aquel programa que estaba más o menos en concordancia con las necesidades que, a mi modo de ver y entender, nos acercaría a la media de los Países que conformamos la Unión Europea. Al mismo tiempo, he sido consciente de que cada uno de nosotros tenemos una visión distinta de analizar las preferencias. Y la primera de todas ellas es la democracia. Pero parece ser que la democracia es una asignatura que muy pocos cursan y aprueban.
Existe una razón por la cual no podemos disfrutar de ese sueño... y es la de que mientras nuestro garante de la Constitución no de un puñetazo sobre la mesa y obligue a que los artículos nº 2 y 3 se respeten al cien por cien... este circo que se ha montado en torno a ella no dejará de ser eso: ¡un circo!.
Y la tercera razón, por la cual no acepto que los regímenes que hasta el presente nos han gobernado y gobiernan nos digan “a boca llena” que España es un País democrático, es la siguiente: tirar a la papelera el sistema DOM e implantar la “segunda vuelta”, donde nosotros, al pueblo, decidamos cual de los dos Partidos que han obtenido el mayor número de votos a favor se vuelvan a enfrentar a la votación popular. Porque eso de que los representantes del pueblo... etc., etc... no me vale. Y no me vale, porque tampoco ha sido el pueblo el que ha confeccionado las listas que acompañan al aspirante a ocupar la máxima jerarquía.
Para que ustedes me entiendan, voy a leerles los artículos 2 y 3 de nuestra Constitución, pues no quiero que se me siga “viendo el plumero”, como dicen mis detractores.
Artículo 2.- La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles.
Artículo 3.- El castellano es la Lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.
Repito ¿dónde está el garante de la Constitución española?... En galego responderíamos... “vai na herba”.
Luis de Miranda.