lunes, 2 de marzo de 2009

Director 2009.03.02


“Cuando veas las barbas de tu vecino afeitar... pon las tuyas a remojar”... ¿Les dice algo este refrán?... Estoy seguro de que a ustedes, sí. Sin embargo a quienes están en el poder, eso es simplemente una gilipollez.
Las elecciones de ayer, tanto en el País Vasco como en nuestra amada Galicia, nos han dado una respuesta contundente: ¡que los separatistas se vayan al diablo!. Y en cada votación futura se irán diluyendo como el azucarillo en el café. ¿Y saben por qué?... Porque lo que los pueblos no pueden “tragar” es un régimen dictatorial asfixiante, impuesto a golpes de amenaza e intransigencias, cuando sus leales lacayos y sus fanáticos, sólo suman el 16.4% de la masa electoral gallega. Y ejemplo de ello, lo tenemos en nuestra provincia: La Coruña. Aquí sólo les apoyaron el 16.2%. Pues bien. Con ese ridículo porcentaje, donde quiera que han compartido gobierno, se adueñaron del poder absoluto e hicieron todo lo posible por dividir a la ciudadanía con decisiones ofensivas al 75% de los gallegos... y casi, casi lo habían conseguido... pero sólo a nivel político, porque a nivel de la población civil, las urnas nos dieron la razón a quienes veníamos alertando del peligro que corríamos, caso de que un gobierno bipartito –con ideologías antagónicas- siguiese en el poder.
A las conclusiones que había llegado hace bastante tiempo -apoyándome en los gestos y los hechos de los separatistas o anti-sistema- fueron las siguientes:
Una.- Que un sector político, no votado por el 83.6% de los gallegos nos quiera imponer el idioma gallego, con sangre, lágrimas y multas, -para mí- es un grave error y así se lo manifesté en su día a don Henrique Tello, aquí, en estos mismos estudios.
Dos.- El remover los recuerdos de la última Guerra Civil, cuando todavía seguimos vivos testigos directos de aquella contienda, y borrando a punta de prepotencia y chulería, los nombres de nuestros padres o abuelos, es otro grave error... amén del dinero que nos va a costar a los contribuyentes, mientras cientos de paisanos nuestros las pasan mal para llegar a fin de mes.
Tres.- Las manifestaciones de grandeza y lujo, con compras de coches multimillonarios y suntuosos despachos oficiales, y viajes en yate, sin contar los gastos de las tarjetas “oro”, nos mostraron la moral de los gobernantes y el sentido del socialismo que ellos tienen, con respecto al resto de los ciudadanos.
Este camino que acaba de emprender la masa de contribuyentes (los currantes, en definitiva) lleva unos cuantos años de retraso. Pero mejor esto, que seguir en estado de letargo.
Es más. Soy de los convencidos (aunque quizá yo no lo vea, por razones de edad) de que este cáncer de las autonomías, algún día la población reaccionará y se dará cuenta de que 17 hatos, comandados por 17 ganaderos distintos, no llevarán a tener una buena dehesa y, mucho menos, a tener una buena casta. Claro que para los enemigos de la Nación, es una buena idea: divídelos y vencerás. Y eso es precisamente lo que estaba sucediendo, sin apenas darnos cuenta. Menos mal que el pueblo gallego despertó en el día de ayer... y se dio cuenta adonde nos llevaba aquel sendero.
Luis de Miranda.