martes, 10 de marzo de 2009

Director 2009.03.10


Para los que hemos tenido una buena formación moral y ética en nuestros hogares y en las aulas donde hemos cursado los distintos niveles de formación, nos parece que estamos viviendo una pesadilla cuando vemos fotos, leemos en los Diarios “La Razón” y “El Mundo” y escuchamos la radio... que, poco a poco, nos demostró en su día que el “Gal” había existido... y tanta y tanta corrupción... y que sigue buscando pruebas para demostrarnos que el 11 de marzo también existió.
Jamás llegué a creer que el pueblo liso y llano, (ese que está denostado por los políticos, cuando no hay elecciones a la vista), pudiese valorar sin miedo a los representantes del Poder Judicial; y, por ende, a la Justicia en si misma. Recuerdo que cuando presentaba el programa “Vecinos” en “Canal-60” Tv, se me ocurrió comentar algo que surgiera en una reunión de intelectuales o de los que se auto definen como tales, unas semanas antes a dicha fecha. Y el resumen, así como la conclusión fue el siguiente: “Hasta los años 70, para las familias que tenían un Juez, era un orgullo y una distinción social, que todos respetábamos. Sin embargo ahora, los que tengan un Juez o una Jueza en la familia, procuran pasar desapercibidos, en previsión de que alguien del pueblo liso y llano les recuerde casos que estremecen a la opinión pública”.
En una palabra, que a fecha de hoy -y debido a la injusticia de la generalización- el tener una Jueza o un Juez en la familia, no es algo que nos satisfaga lo más mínimo.
¡Ah!. Debido a la proximidad, les quiero adelantar que para mañana no están programados ningunos actos oficiales, en recuerdo a los cerca de 200 muertos de Atocha y de los mil y pico de heridos... y que el horrendo monumento que erigieron en memoria de ellos está tan abandonado, que lo que esperan las autoridades -las que se vieron obligadas a levantarlo-, es que más pronto que tarde se venga abajo y borremos de nuestra memoria aquel “accidente”.
Y por este caso y miles más, sigo sin entender como un personaje como el señor Ruíz Gallardón forme parte de la Ejecutiva del Partido Popular o como simple militante. Y otra personalidad del P.P., don Mariano Rajoy, idem de idem... por permitirle este menosprecio hacia todas las víctimas. O sea que ninguno de los dos merecen ocupar los puestos directivos dentro de una organización que es alternativa al poder central de la Nación española.
Luis de Miranda