jueves, 12 de marzo de 2009

Director 2009.03.12


Entiendo que es muy negativo tener que estar hablando y escribiendo, día a día, sobre nuestros representantes políticos; pero es que este “clan” no nos deja otra oportunidad. Y la mayoría de las veces, por buscar protagonismo individual “se pasan doce pueblos”, con declaraciones que nos dejan (a sólo equis millones de pensantes) como los tontos del circo: boquiabiertos y con ganas de mandarlos a galeras. ¿Y saben por qué?... Porque los asesores que tienen y que tanto dinero nos cuestan a los contribuyentes, les dicen que digan tal o cual cosa. “Al fin y al cabo, estamos en un País donde los votantes llevan orejeras”... más o menos esto último es lo que les dicen, cuando algún político responsable se queja de tener que declarar tal disparate.
Y verán ustedes, en esto último estoy de acuerdo con los asesores, porque tienen toda la razón, en líneas generales. En nuestra querida España cada quien tiene endiosado al Partido que cree que le dará más satisfacciones. Pero con el paso del tiempo la población se va dando cuenta, o va despertando, de lo resbaladizo que es el tener que caminar por la senda de la política. Y sin embargo hace unas semanas -y sin que sirva de precedente- aquí, “na nosa terra” y allá, en Vascongadas, algunos votantes se quitaron las “orejeras” y votaron en contra de los nacionalistas y en contra de sus propios sentimientos. Pero lo que sí está despejando el horizonte son las reacciones en cadena que en una y otra región se están manifestando. El votante de a pie está cansado de oír y leer las enormes diferencias ideológicas y sociales (día, si; y otro, también) que surgen de los bipartitos. Y curiosamente está animadversión que está surgiendo con un gran cabreo, se la estuvieron y están ganando los separatistas, por intentar imponer a golpe de amenazas y prepotencia sus reglas dictatoriales.
Hoy, en pleno siglo XXI, los votantes tienen acceso a centenares de informaciones de países con ideologías distintas. Y hoy, este pueblo ya no semeja tanto a “la plastilina”, ya no se deja sodomizar con tanta facilidad, ya que no comulga con ruedas de molino... aunque todavía quedan unos pequeños grupitos de fanáticos (sobre un 12 ó 13%) que todavía tienen esperanzas de llegar al poder de los yates, de los vuelos privados, de las tarjetas oro y de los coches blindados, a punta de violencia y de intransigencia.
Yo, desde esta posición que ocupo en la sociedad, y con el mayor cariño, les quisiera enviar un consejo: “dejen de odiar a quienes no abrazan sus ideales; dejen de insultar a quienes no están de acuerdo con las imposiciones que ustedes quisieron y quieren llevar a cabo; dejen de desestabilizar la democracia con acciones donde nuestros muertos son basura y sus muertos son ángeles; dejen, por favor, las cosas como hasta ahora estaban... porque el pasado 1º de marzo los gallegos y los vascos despertamos y sancionamos. Y espero, esperamos, que con el cabreo que tienen, al perder el poder, no busquen venganza... por vías no democráticas.
Luis de Miranda.