martes, 17 de marzo de 2009

Director 2009.03.17


Al anochecer del día de ayer me llamó un radioyente pidiéndome, por favor, que escribiese algo sobre los dos graves problemas que tenemos que soportar en La Coruña, y especialmente en el área del barrio de Monte Alto, cuales son las defecaciones de los perros y de las gaviotas. Es más, me preguntó que gestiones teníamos que hacer los habitantes de La Coruña, para resarcirnos de los gastos que nos generan (sobre todo, las gaviotas), ya que la vestimenta que portamos cuando sufrimos el “bombardeo” de excrementos no es recuperable. Como el de los lavados de nuestros vehículos estacionados en las calles de nuestra ciudad, puesto que los dejan en un estado que produce vómitos.
La conversación que mantuvimos ha sido larga y llena de lógica; puesto que, al parecer, existe o debe existir un grupo de expertos en el “pinchado de los huevos” para que no sigan multiplicándose cada año el ya amplio número de ejemplares de esa especie.
Créanme que no me fue difícil comprender la desesperación suya, mía y nuestra. Como tampoco el problema de salud pública que genera tal situación.
Lo que más nos cabrea a los viandantes es que nuestros políticos de alto nivel (los que deben velar porque nuestra estancia en la ciudad sea de lo más placentera) al viajar en coche no sufren tales detritos; y, por supuesto, no corren el riesgo de tener que comprarse otro traje ú otro vestido ú otra cazadora. Como tampoco tienen problemas para lavar sus vehículos, ya que ese servicio está a cargo de nuestros impuestos. Pero nosotros, ¿qué?...
Punto dos. Y en cuanto al punto uno, el que los perros sigan defecando en el medio y medio de las aceras, llegamos este radioyente y un servidor de ustedes a una solución efectiva y rápida: obligar a que todo animal que se pasee por la vía pública lleve una chapa en la que conste que tal animal esta vacunado y, al mismo tiempo, paguen un impuesto semestral o anual para con ese ingreso crear un servicio de limpieza especial y, al mismo tiempo, sacar de las listas del paro a un buen número de coruñeses. Pero todo un señor impuesto; porque la experiencia nos dice que en cuanto a nosotros, los españoles, no nos toquen el bolsillo, las leyes las seguiremos pasando por debajo del “arco de triunfo”. ¿Qué les parece cien euros anuales, como mínimo?... Entiendo que pagarán justos por pecadores. Pero, por desgracia, los “justos” no llegan a una docena en toda el área coruñesa... Eso por un lado. Y por el otro, aquellos niños o ancianos que resbalen, por culpa de los excrementos, que cubra el Ayuntamiento -de ese impuesto- con los gastos de hospitalización, como mínimo.
Y no me vengan los listillos a decir que todo cuanto acabo de decir (escribir) es pura demagogia, porque creo que los dos problemas expuestos son más fáciles de resolver que aprenderse la tabla de multiplicar. Y máxime en nuestra hermosa Coruña, donde en breve habrá más canes y gaviotas que seres humanos.
Y como nada de lo dicho se va a llevar a cabo, consultemos con buenos juristas y veamos la forma de que la prenda de vestir, los lavados de vehículos y las estancias en los Hospitales corran por cuenta de los responsables de no atajar estos dos problemas.
Luis de Miranda.