lunes, 23 de marzo de 2009

Director 2009.03.23



Pude leer el pasado viernes que el BNG presentó sus propuestas para reformar la ley electoral, y entre otras modificaciones, proponen a la LOREG (Ley orgánica del régimen electoral general) “la equiparación del procedimiento electoral de los ciudadanos residentes en el exterior con los que habitan en el territorio estatal”.
A buenas horas, mangas verdes... pero con reservas.
En uno de los puntos que exponen en el documento, rechazan el voto por correo (salvo en casos excepcionales) y abogan por el voto en urna e instalada en las Embajadas, Consulados y centros públicos.
Vamos a ver, señores pensantes... En decenas de ocasiones he manifestado siempre que los votos depositados en urnas de Países extranjeros no merecen ninguna fiabilidad, ya que los representantes del Gobierno vigente en esas fechas “pulirán” y coaccionarán a los votantes de esos Países para que su voto sea parcial. Por lo tanto, no creo que a un Partido minoritario, como en este caso lo es el BNG, le vaya a compensar tal reforma.
En segundo lugar, ningún gallego, fuera de las fronteras españolas, puede tener derecho de sufragio en unas elecciones municipales cuando lleva ausente de nuestro territorio décadas y, por lo tanto, es ajeno a la problemática que se vive en cada municipio. Y mucho menos, sus hijos y nietos nacidos en el exterior, aunque estén en posesión de la nacionalidad española por línea de sangre.
Sin embargo, estoy de acuerdo con el BNG, en que una vez regresasen a España y demuestren que llevan residiendo y censados un mínimo de cinco años (lo que equivale a “estar a caballo” de dos legislaturas: espacio de tiempo que no reflejó el BNG)) sí se les conceda el derecho a votar.
Por lo tanto, esperemos que esta proposición del BNG (la que es mejorable, por su ambigüedad) sea secundada, mejorada y puesta en marcha por el Partido Popular, ahora que tiene mayoría absoluta; ya que de no reformar la ley electoral nos dejaría un mal sabor de boca, pues nos demostrarían que lo importante es mantenerse en el poder y no el establecimiento de unas bases electorales justas y razonables.
Recuerden, me refiero a los representantes de la derecha, lo que estuvo a punto de pasarles con la pérdida de un escaño en Orense, por culpa de unos señores que no viven en nuestra tierra gallega ni desean hacerlo. Y además les importó tres pepinos hasta que a don Manuel Fraga Iribarne se le ocurrió la idea actual, por aquello de ayudar a todo aquel que desease regresar a la tierra y al que la fortuna no llamó a su puerta. Y los “gallegos aburguesados” y cargados de un millón o dos, de euros, son más falsos que una moneda con “la cara de Popeye”: mucho sí, sí... pero sus dólares se van para los EE.UU. Y sus viajes de placer están por toda el área del Caribe. Y sus amigos son el Embajador y el Cónsul de turno españoles. ¿Por quien creen ustedes que van a votar?... Por el que le digan los diplomáticos de turno, que son los que les hacen favores.
Así que tomen buena nota, cara al futuro, y se pongan a trabajar los legisladores, por aquello de “quien avisa no es traidor”.
Luis de Miranda