jueves, 16 de abril de 2009

Director 2009.04.16


A mi modo de entender, y debido a la grave situación económica y social que estamos sufriendo, pienso que no es el momento para amenazar con huelgas a ninguna Empresa, porque dicha Compañía tenga que recurrir a la reducción de plantilla. Y me baso en que si la dirección general o el simple patrón comprueban día a día que los ingresos son inferiores a los gastos, por la caída en las ventas, unos, y por la falta o reducción del consumo, otros, es lógico que tengan que recurrir al “desangre” de las nóminas... a la espera de que la situación se normalice y volvamos a recuperar el nivel perdido. Cuyo nivel perdido, y según informes internacionales, España será el último País de la Unión que iniciará la ansiada recuperación... y nó antes del año 2.012.
Es cierto, y debemos comentarlo quienes tenemos la obligación de ser los notarios de la actualidad, que existe una larga lista de empresarios (mejor sería calificarles con otro título, para que no manchen el nombre de empresarios) que su único fin es la explotación del sudor y las lágrimas de quienes “engordan” sus cuentas corrientes y quienes hacen posible que nos pasen por las narices los coches de alta gama y los chalets de cuentos de hadas, por no seguir mencionando otras lindezas que se obtienen con dinero de curso legal, pero sin olvidarse del “negro” o del “B”.
Pues bien. Estos “negreros” no se resignan a ganar los millones de años anteriores, más esa progresión geométrica de un mayor tanto por ciento anual, y recurren al sistema de “a mar revuelto, ganancia de pescadores”. Y como el “mar está revuelto” en estos años de incertidumbre, reducen sus plantillas y obligan a los que quedan a hacer más horas de las debidas (que no les pagan o que, en el mejor de los casos, se las cambian por horas de descanso), bajo amenaza de echarlos a la calle... sin que los sindicatos de los trabajadores muevan un sólo dedo.
Acepto y aplaudo el derecho de huelga, pero siempre y cuando ésta no perjudique al resto de los ciudadanos; como son, por poner dos ejemplos, el transporte y la sanidad. Y dentro de la Sanidad está el colectivo que efectúa la limpieza e higiene de todos nosotros. Porque los problemas que surjan entre empleados y patrones, deben resolverse en el ámbito de las propias Empresas; pero jamás trasladarlos al resto de los habitantes.
Saco esto a colación en el momento que se está anunciando una huelga salvaje por parte de los empleados de la limpieza de nuestra ciudad para mañana, día 17. Y me parece de una irresponsabilidad sin límites que nuestras autoridades autoricen este tipo de huelgas, ya que en ellas se está jugando con nuestra salud. Pero, como en política todo está permitido, el que decenas o cientos de ciudadanos sufran los efectos de la descomposición orgánica, no tiene mayor importancia. Lo importante es no cabrear a los huelguistas y a los componentes de los llamados “piquetes de información”, para no mermar la cesta de votos: con cuyos votos, los responsables políticos seguirán gozando del bienestar que les da el cargo que ocupan.
Y hablando (escribiendo) de “piquetes informativos”... ¿por qué esos piquetes les caen a palos y les rayan los coches a sus propios compañeros, cuando el problema lo tienen con los patrones?... Será verdad, entonces, que los cobardes solo golpean a los débiles.
Luis de Miranda