miércoles, 22 de abril de 2009

Director 2009.04.22

Hoy es un día donde tengo que tratar el tema diario con extrema sensibilidad por tratarse de nuestros honorables soldados que perdieron la vida, lamentablemente, en el accidente aéreo del maldito “Yak-42”.
En el día de ayer, según informaciones dadas por los medios mediáticos, el juicio que se ha estado llevando a cabo durante un mes quedó “listo para sentencia”. Y debido al dolor que sufrieron y sufren los familiares más directos de estos valedores de la paz mundial, esos mismos canales de información aprovechan la ocasión -como no era menos de esperar- para descargar toda su demagogia en contra de quienes dieron prestigio y categoría a la Nación española: el gobierno de don José María Aznar.
Este afán de revancha hacia aquellos que ocuparon altos puestos ejecutivos se debe, en parte, al propio señor Aznar por haber dado tanto poder a un grupo que nunca le fuera fiel, con la esperanza de que al concederles ciertas licencias esperaba un mejor tratamiento y una mayor comprensión por parte de ellos. Y el resultado final ha sido de que a sus fieles colaboradores y simpatizantes los ignoró totalmente. ¿Cual ha sido el resultado?... El que el casi 50% de los españoles (según los resultados electorales) sigan siendo tratados como individuos de tercera categoría (por usar un calificativo suave) y a los ex-titulares de los correspondientes Ministerios como personas indeseables.
Me baso en ello, ya que se está viendo a las claras que la única obsesión patológica es ver sentados en el banquillo de los acusados a algún o algunos miembros que compusieron su gobierno, a través de las posibles o supuestas condenas que se dictarán en el caso del “Yak-42”. Y con más ahinco, si cabe, al propio señor Aznar.
Es tal la obsesión que manifiestan diariamente contra la figura de nuestro ex-Presidente, que pareciera que se trata de una pesadilla insoportable.
Sin embargo nosotros, los escasos medios de comunicación imparciales -los que estamos en contacto directo con el pueblo liso y llano- fuimos y vamos recabando información de los distintos sectores de la sociedad y llegamos a la conclusión de que, con el paso del tiempo y echando la vista atrás, los ocho años gobernados por don José María Aznar serán difíciles de igualar, tanto el en terreno social como en el económico.
Así que regresando al principio de este comentario, y como ya manifestamos en su día, nuestra idea fuera la de levantar un pequeño monumento donde estuvieran todos nuestros fieles soldados juntos, con un monolito en el cementerio de La Almudena donde aparecieran los nombres de todos ellos. Y de esa forma sus familiares se sentirían orgullosos de la honra que el pueblo de España les dedicaba por igual; amén del recuerdo y el respeto perennes que cada uno de nosotros les dedicaríamos al pasar por delante de tal monumento.
Pero lo triste de todo esto es que los largos brazos de la política convirtieron el fatal desenlace de nuestros bravos soldados en propaganda mediática... que los Altos Mandos de la Milicia debieron evitar con serenidad y convicción.
Luis de Miranda